Anillo de la Pasión

El Anillo de la Pasión

Simón Bolívar

Un Anillo que se creía desaparecido apareció luego de 15 años de búsqueda, lo cual me inspiró a escribir un artículo que devela la pasión de Simón Bolívar

Por: Jorge Mier Hoffman

El amor de Bolívar por Venezuela, América, la justicia y la libertad, eran sentimientos impregnados de una gran pasión, que hacían de sus convicciones una religión de oraciones bolivarianas…. Bolívar era tan apasionado en la guerra como en el amor.

Bolívar era un amante viril que con sus encantos, y deslumbrante personalidad, embrujará al sexo femenino. Era un galán piropeador que enrojecía a las mujeres, escogiendo para su repertorio citas de los clásicos renacentistas de la época del “Romeo y Julieta” de Shakespeare, al cual le añadía refranes de su propia inspiración o del refranero popular, para escribir notas amorosas, donde ponía toda la creatividad e ingenio del más afamado de los poetas renacentistas; decía:

«El hielo de mis años reanima con tus bondades y gracias. Tu amor da una vida que está expirando. Yo no puedo estar sin ti, no puedo privarme voluntariamente de mi Manuela. No tengo tantas fuerzas como tú para no verte; apenas basta una inmensa distancia. Te veo, aunque esté lejos de ti. Ven, ven, ven luego. Tuyo del Alma… Simón Bolívar»

En el ápices de su gloria, Delfina Guardiola, llamada «la bella de Angostura» le había cerrado en las narices la puerta de su casa, enfurecida por sus veleidades: «Usted es un hombre eminente, más que ninguno» le dijo «pero el amor le queda grande» Ante esa respuesta, Bolívar se metió por la ventana de la cocina y permaneció con ella durante tres días y tres noches seguidas, hasta convencerla de su amor… Bolívar ante la crítica de sus allegados, él mismo se declaraba: «Soy un mujeriego empedernido» Una pasión desenfrenada que se desbocó, desde que su única esposa falleciera a los ocho meses de feliz matrimonio que se había consumado en España.

En la casa del noble caraqueño Marqués del Ustáriz en Madrid, Bolívar conocerá a quién sería su única esposa María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro y Alayza.

El joven venezolano tuvo que esperar un año, hasta tener la mayoría de edad y la autorización de la Corte española para casarse. La originalidad de cómo Bolívar emprendía sus objetivos lo evidencia su regalo de Boda:

Ordenó elaborar una maravillosa joya ¡Única en estilo y originalidad! Que reuniera el amor que profesaba a su futura esposa

¡¡¡Foto Exclusiva del Anillo de la Pasión!!! que se conserva en algún anaquel en el Museo Nacional de Bogotá. Nunca antes había sido fotografiado, porque su historia forma parte de los grandes enigmas de Bolívar. Esta foto que publicó un Boletín de la Sociedad Bolivariana en el 2010, la dedico al entrañable historiador bolivariano, el Dr. José Luis Salcedo Bastardo, quien fue un buen amigo, y la persona que me entregó la historia de esta peculiar joya que representa toda la Pasión de Bolívar. José Luis y yo trabajamos en el proyecto histórico Margarita 500 años en el año de 1996: en una de tantas inolvidables tertulias que tuvimos en sus oficinas en Parque Central en Caracas, me contó esta interesante historia, que yo diría inédita en la vida de Simón Bolívar. Me dijo que siempre quiso ver esa curiosa joya pero le había sido imposible hallarla; para finalizar con estas palabras:  Mi amigo Jorge, ojalá tenga la fortuna de ver ese anillo que desapareció de la historia”… José Luis Salcedo Bastardo falleció el 16 de febrero del 2005, dejando un gran vacío en la investigación de la vida y obra de Simón Bolívar. Era el número 17 de la Academia Nacional de la Historia, número que indignamente ocupó un iletrado personaje que se jacta de declararse ¡¡¡Yo no soy Bolivariano!!! para denigrar de la pasión que José Luis siempre profesó al Padre Libertador.

Más que una joya, Bolívar quiso representar en ella toda la pasión que desbordaría en su gesta Libertadora, puesto que para ese momento tendría apenas 18 años, dos años menos que María Teresa.

Características: base de oro 18 kilátes como el metal por excelencia de los dos mundos que se unían en matrimonio, ya que Simón nació en América y María en Europa. El anillo estaba confeccionado con una delicada orfebrería que a modo de “corona” hacía honor a la nobleza de María Teresa por ser hija única de Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio natural de Caracas Venezuela, y la Marquesa Benita de Alayza y Medrano, oriunda de Valladolid España; dentro del anillo destacan dos grandes diamantes tallados en lágrimas que a manera de dos corazones diamantinos irradiaban el amor de los novios; dieciocho diamantes más pequeños y redondos bordean el anillo en remembranza de la edad del joven Simón Bolívar; y por último, cinco diamantes de corte cuadrado se alinean en la talladura que a modo de corona señalan el mes de mayo escogido por los novios para contraer nupcias.

Una exquisita joya que representa toda la pasión del futuro Libertador de seis naciones, que al momento de entregarlo en el Altar el 26 de mayo de 1802, recuerda el célebre poema de Claddagh que dice:

«Mis pensamientos son tan felices como la mañana. Mi corazón es tan ligero como el rocío. Con este anillo, recuerdo tu pasión y puedo pensar solamente en ti. Tu obsequio de esas horas brillantes y felices. Quédate conmigo cada noche y cada día. Con las manos siempre unidas. Más de lo que las palabras puedan decir. Juntos estamos en el arco iris el cual resplandece con los colores del amor. Siempre juntos. Unidos por el lazo de nuestro amor»

El matrimonio significó para Bolívar encontrar la compañía y el amor ausente en sus años de juventud, luego de la temprana muerte de su padre, madre y abuelo materno. Una felicidad que apenas duró ocho meses, cuando la desgracia nuevamente llega a su vida: La hacienda de San Mateo en Venezuela, fue el refugió de amor y la causante de la desgracia, luego que allí su esposa contrajera la mortal fiebre del trópico a la cual eran inmunes los naturales de América pero mortal para los europeos. Escribió Bolívar:

«Cuando debían vestirla para colocarla en el ataúd, le pedí a mi hermana María Antonia que le pusiera un bello vestido en brocado en organza y seda blanco bordado en hilos de plata, que mi esposa había traído de España. Me quería despedir de ella con esa misma imagen que me enamoró, cuando la conocí en una recepción que daba en su casa el Marqués de Ustáriz. Cuando mi hermana abrió el escaparate para buscar ese vestido, cayó aquella caja que ella misma le dio, y que contenía el faldellín con que me bautizaron cuando tenía apenas unos días de nacido. Cuando lo recogí del suelo, pedí que lo colocaran dentro de la urna, como una parte de mí que se enterraba con ella, y en ese momento se me ocurrió tomar su anillo No se me olvidarán las palabras que pronuncié cuando su urna era depositada en el Panteón de la familia en la Catedral de Caracas: Yo contemplaba a mi mujer como un ser divino. El cielo creyó que le pertenecía y me la arrebató porque no era criada para la tierra»

Al momento de vestir el cadáver, Bolívar le quité el anillo de su dedo porque quería conservarlo ¡y a cambio! le dio algo que para él tenía un valor sentimental, como era el “faldellín” tejido por su madre, que aún transpiraba su perfume.

Desde su lecho de muerte, Bolívar honra la memoria de su mujer como una muestra de la pasión y el amor que era capaz de dar: «Yo contemplaba a mi mujer como un ser divino. El cielo creyó que le pertenecía y me la arrebató porque no había nacido en esta tierra» Y juró más nunca contraer matrimonio.

El Anillo de la Pasión acompañó a Bolívar por toda su gesta emancipadora. Siempre la conservó en el baúl de campaña, para convertirse en un amuleto que lo salvó de tantos atentados; por ello, cuando las circunstancias conspiraban contra la unidad de Colombia y su liderazgo para conducir los destinos de la República, viajó a Popayán respondiendo a una invitación que le hizo su amigo Don Rafael Arboleda en 1829. Antes de despedirse por última vez, ya que moriría al año siguiente, tomó el anillo, y lo dejó en custodia de su amigo, con la esperanza de que en algún momento volvería por él, cuando las circunstancias le permitieran formar un verdadero hogar.

Al año siguiente Bolívar muere en extrañas circunstancias, y el anillo desapareció como tontos objetos que pertenecieron al Libertador que tienen una historia sorprendente

En esa búsqueda incansable por develar tantos misterios del Libertador, pude contactar a un descendiente de la familia Arboleda, quien respondiendo a mi solicitud de conocer el destino del Anillo de la Pasión, me envió la siguiente Carta:

Estimado Profesor JORGE MIER HOFFMAN

Mi nombre es JOAQUÍN ARBOLEDA, soy el tatara tatara nieto de don RAFAEL ARBOLEDA, y le escribo para hacerle una aclaración sobre el destino final de los artículos del Libertador SIMÓN BOLÍVAR que fueron entregados en custodia a mi tatara tatara abuelo: En cuanto al anillo de diamantes del Libertador me permito informarle que fue donado ya hace varios años al Museo Nacional de Colombia y en la actualidad aun permanece en custodia de dicha Institución.

Respetuosamente,

JOAQUÍN EDUARDO ARBOLEDA ZAPATA

Durante más de tres años estuve haciendo gestiones con el Museo Nacional de Colombia, hasta que finalmente obtuve la siguiente información:

FICHA TECNICA

Museo Nacional de Colombia

Solicitud: No. 20100125212858

Respuesta: En las colecciones del Museo se encuentra el siguiente objeto:

• Anónimo

• Anillo de compromiso del Libertador

• Ca. 1801

• Ensamblaje (oro y diamante)

• 1,8 x 1,5 cm

• Número registro: 3311

• Colección del Museo Nacional de Colombia – 1970

• Foto: ©Museo de Colombia/Ángela Gómez

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    Esta Sección complementa la Sección “Bolívar un Enigma Americano” donde se presentan artículos referidos a la magia y el misterio que envuelven la Gesta Libertador de Simón Bolívar. Ambas Secciones constituyen un legado del Libertador, que ahora está al alcance del CIBERESPACIO, para profundizar en la BOLIVARIANOLOGÍA, como yo llamo a esa ciencia inédita que nos introduce en el interesante pasado americano, donde ese venezolano de nacionalidad continental llamado Simón Bolívar, fue el redentor de la extintas civilizaciones americanas, para convertirse en un Mesías que nos trajo, no sólo la libertad, el gentilicio y la nacionalidad, sino la Doctrina de una Religión que profesamos todos los nacidos o asimilados a estas prodigiosas tierras americanas: el BOLIVARIANISMO Por: Jorge Mier Hoffman
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