Milagro de Bolívar

Bolívar El Milagro

Por: Jorge Mier Hoffman

31 DE ENERO DE 1747… Hay júbilo en una humilde vivienda construida a la orilla del río Catuche, al norte del casco urbano de la Caracas colonial, un poco más arriba de donde se halla la lujosa mansión del marques del Toro… Allí entre la exuberante vegetación que cubre la majestuosidad del Ávila, viven Juan Domingo Infante y su madre… Luego de tanto batallar, por fin consigue del rey del España la autorización para llevar a cabo su gran sueño: construir la iglesia de la Santísima Trinidad, que más tarde se convertirá en el Panteón Nacional, donde hoy reposan los restos inmortales de Simón Bolívar… El gobernador Gabriel José de Zuloaga y el obispo Juan García Abadiano, firmaron los planos estructurales para que ese humilde maestro de albañilería proceda a edificar una iglesia en honor a la triada católica.

En la teología cristiana, el misterio de a Santísima Trinidad es la doctrina que afirma la existencia de Dios como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; unidas todas en un mismo Ser Todopoderoso

Infante dedicó los siguientes treinta y tres años de su vida a la construcción del templo… Siempre contó con el apoyo económico del marqués del Toro y del adinerado Juan Vicente Bolívar Ponte, padre del futuro Libertador… Tal fue el sacrificio y la abnegación del albañil por edificar su iglesia, que en junio de 1756 obtuvo, de los religiosos trinitarios de Madrid, el título de “Hermano Laico en la cofradía de la Santísima Trinidad”… Poco antes de morir, el 12 de diciembre de 1780, Infante escribió su testamento, para que su cuerpo fuese enterrado bajo la estructura de su iglesia… Voluntad que no pudo ser cumplida de inmediato, ya que transcurrieron otros tres años después de su muerte, el 14 de Julio de 1783, cuando se concluyeron los trabajos de edificación de la Iglesia de la Santísima Trinidad, faltando apenas diez días para que ocurriera el milagro del nacimiento del futuro Libertador Simón Bolívar.

El anuncio del templo llenó de alegría a los feligreses que asistieron a la misa inaugural, donde lo más distinguido de la sociedad se hizo presente para admirar el imponente retablo de la Trinidad que exponía el altar mayor… Más de 65 años de trabajo estaban representados en esa hermosa edificación construida con tanto esfuerzo y sacrificio

Sesenta y cinco años que se convertirán en escombros en apenas unos segundos, con el devastador terremoto del 26 de marzo de 1812, cuando la edificación y todos sus ornamentos quedarán convertidos en ruinas, y sólo algunos muros exteriores señalarán el lugar donde ocurrió el milagro del nacimiento de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, a quién la historia conocerá simplemente como Simón Bolívar el Libertador.

FEBRERO DE 1783… Como todas las mañanas cuando los rayos del sol naciente atraviesan la espesa neblina que desde el Ávila cubre la atmósfera de la Caracas colonial, las campanas de la Catedral, frente a la Plaza Mayor, anuncian la misa matutina donde asisten en peregrinación todos los mantuanos de la capital… Ese día será distinto para la joven María de la Concepción Palacios y Blanco, esposa del adinerado Juan Vicente Bolívar Ponte: El 9 de diciembre había cumplido los 24 años de edad, está embarazada, enferma, y teme por la vida de la criatura que lleva en sus entrañas… Las secuelas de una penosa tuberculosis sufrida tiempos atrás, le advierten de un aborto inminente..! Su médico ya ha preparado a su esposo para el inevitable desenlace fatal… Sólo un milagro podría salvar al niño, y en el mejor de los casos la vida de la madre, ya que la de la criatura estaba desahuciada por el galeno… y precisamente “un milagro” era lo que pedía fervientemente la joven madre María de la Concepción… No sabe si es niña o niño… médicamente no había manera de determinar el sexo de la criatura, como hoy es posible gracias a los equipos de ultrasonido… Para el padre de María, Don Feliciano Palacios, quien la colmaba de mil atenciones, era casi seguro que sería una niña, por genética familiar, y porque de tres partos felices, los dos primeros fueron hembras… Como todas las mañanas cuando asistía a la misas de la Iglesia Catedral, le acompañan sus tres hijos: María Antonia de 5 años, Juana Neponucena de 4, y el más pequeño, Juan Vicente con apenas 1 año.

María es una ferviente católica y creyente del Nazareno de San Pablo, pero en especial de la Santísima Trinidad, “Patrona” de la familia Bolívar, cuyo oratorio estaba dispuesto en la capilla especialmente decorada en una de las habitaciones de su hermosa residencia al mejor estilo colonial español, ubicada entre las esquinas de San Jacinto y Traposos, a pocos metros de la Plaza Mayor, frente a la cual se edificó la Iglesia Catedral de Caracas, y donde los Bolívar habían construido un mausoleo familiar bajo el altar de la Santísima Trinidad.

Ese día el carruaje no se dirige a la iglesia Catedral, como siempre acostumbraba, sino hacia la ermita de la Santísima Trinidad en las riberas del río Catuche… Una edificación en honor a la “Trinidad”, patrona de los “Bolívar”, a la cual María le dedicó una especial atención, por ser la más efusiva colaboradora del clérigo-albañil Juan Domingo del Sacramento Infante. María no sólo contribuyó con dinero para la construcción de la iglesia, sino que su esposo junto con el marques del Toro, donaron los terrenos solariegos para que se construyera la edificación religiosa… Por todas estas consideraciones, la joven María es recibida a las puertas por el séquito católico.

… ya todo está listo en el recinto religiosos
donde implorará el milagro anhelado…

María se dirige al Altar principal adornado con el aroma de flores traídas de Galipán… Arrodillada ante el altar con sus manos sobre su vientre, llora desconsolada junto a sus hijos, implorando por la vida de la criatura que lleva en su vientre, y pide fervientemente por su nacimiento a cambio de su propia vida… Sus oraciones colman el recinto sagrado en un eco de súplicas que hacen vibrar la pintura representativa de la triada religiosa, que con elegancia y majestuosidad cubría un inmenso mural bellamente dibujado sobre el capitel principal, cuyo colorido colmaba la atención y admiración de todos los feligreses que oraban… De pronto..! una paz interior colma su angustia..! Sorpresivamente presiente que ese Ser que se mueve dentro de su vientre no es una niña… es un varón..! y así lo grita a sus otros tres hijos… Madre e hijos se juntan en un sólo abrazo de fe y esperanza… María dirige su mirada a la “Trinidad”, al momento en que hace un juramento:

“…Salva a mi hijo y prometo que llevará
por nombre Santísima Trinidad…”

De vuelta a su casa, le cuenta a su esposo el extraño presentimiento que experimentó en la iglesia de la Santísima Trinidad… Como era de esperar, Juan Vicente no le dio importancia a lo ocurrido, e insistió en que María hiciera caso a las instrucciones del médico que la atendía… Pero nuevamente el presagio de un desenlace fatal le era anunciado por el galeno… María desconsolada y como toda madre fervorosa de amor por sus hijos, hace otra promesa, pero esta vez al Nazareno de San Pablo, cuya imagen era venerada en peregrinación por los feligreses que rinden culto a los milagros atribuidos al Cristo de túnica morada… María contrata los servicios del sastre canario Carmelo Piñera, con el encargo de confeccionar un suntuoso hábito para vestir la imagen del Cristo, con especial énfasis en utilizar los materiales más finos y sin escatimar en los costos, todo con el objeto de ataviar la imagen del Nazareno, cuyos ropajes habían deteriorado el tiempo, la humedad y el humo de los inciensos… Obras de este tipo, sumamente costosas para la época, sólo podían ser sufragadas por familias opulentas… y los “Bolívar” constituían la estirpe de la oligarquía conservadora que por generación amasó una inmensa fortuna en Venezuela.

Bolívar es un apellido de origen vasco por la combinación de dos palabras: Boli = piedra de molino, ivar = el valle de la piedra del molino… La piedra de molino utilizada para moler el grano, representaba el trabajo tesonero de esa ilustre familia oriunda de la Puebla de Bolibar, de donde partió el primer Bolibar hacia América en el siglo XVI…

El origen de los “Bolibar” se remonta a Vizcaya, donde sus integrantes se enfrenta a la realeza Castellana, pero salen derrotados y la torre señorial de los “Bolibar” fue desmantelada en 1470… Simón Bolibar, conocido como (el Viejo), se ganaba la vida copiando manuscritos, profesión muy lucrativa, ya que la mayoría de la gente no sabía leer ni escribir… La historia del Dorado con ciudades de oro que se hallaban en algún lugar distante en Venezuela, perlas más grandes que un huevo de paloma que esperaban en el fondo marino de la isla Cubagua frente a las costas de Venezuela; así como la “Fuente de la Eterna Juventud” que se suponía en algún lugar oculto en los pantanos de Florida, constituyeron esos relatos fantásticos que cautivaban a los europeos, y que convencieron también al joven Bolibar para embarcarse a la aventura rumbo a Santo Domingo, isla que, según los historiadores, fue conquistada por Colón el 5 de diciembre de 1492, como la primera tierra colonizada por los españoles a la que bautizaron como La Española… Allí llegó el primer Bolibar.

Ese primer Bolibar (el Viejo) que llegó a América, tenía como dato curioso, que su apellido se escribía con la “b” labial, y por error del escribano, la cambió por la “v” labiodental cuando nació en Santo Domingo su hijo Simón Bolívar (el Mozo), como el primer Bolívar nacido en América, de la unión conyugal con una dominicana de nombre Ana Hernández de Castro… Simón Bolibar (el Viejo) comenzó a trabajar como amanuense de los Tribunales de la Real Audiencia… Su excelente caligrafía le hizo ganar el prestigio necesario para que el Gobernador de Venezuela, Don Diego de Osorio y Villegas, lo contratara como Secretario, cargo que aceptó luego de la muerte de su esposa.

Es por esta razón
que el primer “Bolibar” arriba a Venezuela
(Bolibar = Pradera de Molino)

La Caracas de entonces era un conglomerado de humildes viviendas que se trazaron alrededor de una picota, donde el fundador de Caracas, Alonso de Ojeda, ejecutaba a los indios rebeldes… lugar insigne de la revolución indígena contra los conquistadores españoles, que posteriormente se convertiría en la Plaza Catedral, hoy Plaza Bolívar.

Simón Bolibar (el Viejo) poseía una indiscutible inteligencia, un liderazgo innato y un poder de convocatoria sobresaliente, que le permitió organizar una Federación de Provincias, con la asistencias de todos los cabildos que existían para entonces en el país… En esa Confederación, Bolibar impuso la supremacía de “Caracas” sobre las demás regiones, preeminencia que con el tiempo le otorgará a la ciudad la condición de Capital de la República… La arrogancia de ese “Bolíbar” y el espíritu organizador que aplicó en beneficio de la colonia, pronto cautivó a las autoridades locales, quienes lo nombraron Procurador de la Provincia… Fue comisionado a España para suplicar ante el rey Felipe II ciertas ventajas políticas y económicas para los nativos no peninsulares, puesto que sólo los blancos nacidos en España gozaban de tales privilegios

Tal fue la importancia que tuvo el apellido “Bolívar” en Venezuela, que gracias a este quinto abuelo del Libertador, Simón Bolibar (el Viejo), el rey permitió a Venezuela abrirse al comercio con Europa, y por primera vez, barcos venezolanos llevan mercancías, no en calidad de contrabando, sino para la venta legal de mercancía hacia España… Si el último Simón Bolívar de toda una generación americana logró la independencia de un continente, gracias a éste primer Simón Bolíbar, Venezuela obtuvo: su libertad económica, autonomía política que ya no dependería de la Audiencia de Santo Domingo, la posibilidad de utilizar las “perlas” como instrumento monetario, la designación de Caracas como capital de la República, y fue aún más allá, cuando fundó el Seminario Tridentino que se convertirá en la Universidad de Caracas y más tarde en la Universidad Central de Venezuela.

El primer Bolívar nacido en América, Simón Bolívar (el Mozo), siguió los exitosos pasos de su padre en amasar fortuna y prestigio, convirtiéndose en una figura prominente en la sociedad colonial, cuando celebró su matrimonio con Beatriz Díaz Moreno de Rojas, hija del famoso Capitán Alonso Díaz Moreno, fundador de la ciudad de Valencia a orillas del lago Tacarigua, con lo cual el apellido “Bolívar” se constituye en uno de los más importantes de la colonia, de cuya unión matrimonial nacerán: Antonio y Luisa… Simón Bolívar (el Mozo) era un hombre entregado a la defensa de los indios; y como encomendero de los nativos de San Mateo, logró consolidar la hacienda más importante del país, conocida como la “Hacienda de San Mateo”, que en el futuro sería el bien más preciado de la familia de los “Bolívar” y un icono de la lucha y el heroísmo de la guerra por la independencia de Venezuela… A la muerte de su esposa, Simón Bolívar (el Mozo), buscó consuelo en el seminario, para convertirse en Sacerdote, mientras que su hijo, Antonio Bolívar Rojas, se encargó de administrar los bienes de la familia… Durante las próximas generaciones, la fortuna de los “Bolívar” se irá consolidando cada vez más, para convertirse en una de las familias más cortesana, adinerada e influyente del continente.

Fortuna que irónicamente se perderá, cuando el último de los descendientes, Simón Bolívar el Libertador, sacrificará todo por su Revolución Bolivariana

“Por la libertad de mi patria he abandonado los blasones de una distinguida nobleza; me he privado de las delicias de una gran fortuna; he expuesto mi existencia por salvar las vida de mis conciudadanos”
Simón Bolívar

Ese Libertador que declarará la guerra al mundo imperialista, que transformará la estructura política y que cambiará el destino del continente, es ese Ser palpitante que María lleva en su vientre y que tantas vicisitudes ha causado su embarazo para la familia “Bolívar y Palacios”.

Por los momentos, María de la Concepción frecuenta la iglesia del Nazareno de San Pablo, acompañada de las damas aristocráticas de la capital, ataviadas con suntuosos mantos tejidos a la usanza de las damas madrileñas, una alta peineta que sujeta el cabello, y que junto a sus rostros, cubren con un velo negro de fino encaje… Son los “mantuanos” que dominan las clases sociales de la colonia, y que ven con indiferencia a la prole que se aglomera en los alrededores en un claro gesto de sumisión… Al fondo, en un lugar prominente de la exquisita arquitectura neoclásica que adorna el altar principal, se halla la escultura del Nazareno, vistiendo su nueva túnica morada que, con todo esmero y dedicación, el sastre canario elaboró a solicitud de la esposa de Juan Vicente Bolívar… Santo a quien el pueblo caraqueño veneraba en cada Semana Santa, y a la cual se le atribuyen prodigiosos milagros; sobre todo, como el Cristo salvador del “vómito negro”, como se conocía popularmente a la peste que diezmó a la población caraqueña, y que la ciencia identificó como la fiebre amarilla.

Enfermedad mortal que irónicamente acabará con María Teresa, quién será la esposa del Libertador Simón Bolívar

Un buen día la curia caraqueña se viste de gala con un nuevo milagro religioso atribuido a la imagen del Nazareno, milagro que colma la atención de todos los feligreses de la capital:

“El hijo del sastre, de nombre Simón, se salvó milagrosamente de una enfermedad terminal, luego que su padre Carmelo implorara por la vida de su hijo, en momentos que cubría la imagen con la túnica morada que ordeno María Concepción, esposa del adinerado Don Juan Vicente Bolívar”

Es así como el nombre de “Simón” junto con el de la “Santísima Trinidad”, quedaron grabados en la mente de María Concepción, como un milagro de su devoto Nazareno y la triada católica… Nombre que le era además familiar, ya que hacía honor al primer Simón Bolibar (el Viejo) que llegó a América proveniente de la Puebla de Bolívar, región vasca en Vizcaya de España, en busca de un sueño y la fortuna que inspiraban esas tierras descritas por Cristóbal Colón, y de Simón Bolívar (el Mozo), como el primer Bolívar nacido en América, que en 1589 trajo la estirpe bolivariana a tierras venezolanas, y cuyo escudo familiar se exponía con orgullo, pomposidad y arrogancia a la entrada de la mansión de los “Bolívar” en Caracas:

Cuadro Izquierdo: en campo de oro, cuatro panelas de color verde puestas en dos palos medio partido.
Cuadro Derecho: en color rojo con una banda de plata cargada de una cotiza de gules, engoladas ambas en bocas de dragones de sinople y acompañadas en lo alto, de una estrella de oro de ocho puntas.
Cuadro Inferior: en campo de plata, un árbol de sinople. Lleva por timbre un yelmo de hijodalgo con lambrequines colgantes a los lados.

Es la media noche del 24 de julio… Todo es confusión en la residencia del Coronel Don Juan Vicente Bolívar, mientras su esposa es atendida en su habitación… Las esclavas llevan y traen baldes de agua caliente y paños desinfectados al fuego… Fue un embarazo de alto riesgo como lo alertaron los médicos… Un milagro..! Imploran entre rezos, sus hermanas que oran a los pies del altar familiar, donde destaca un lienzo de la “Santísima Trinidad”… Desde tempranas horas de la noche María presentó dolores de parto, y ante la ausencia de médicos, está siendo atendida por una vecina de nombre Doña Inés Mancebo de Miyares; mujer de origen cubano que recién había dado a luz y se desempeñaba con experiencia y veterana como comadrona.

… y el milagro se hizo realidad
el 25 de julio de 1783..!

La alegría colmo a todos los presentes, cuando doña Inés sale de la habitación y anuncia a los presentes el nacimiento de un niño como lo había vaticinado María Concepción… Es un niño y está totalmente sano..! Fue un milagro que se consagró en el mismo mes de julio en que fueron terminados todos los trabajos de edificación del templo de la Santísima Trinidad, donde fue enterrado Juan Domingo del Sacramento Infante, al pie del altar mayor de su iglesia, cumpliéndose así su voluntad.

Al momento de nacer Bolívar Niño, María de la Concepción, su madre, padecía las secuelas de una tuberculosis, como la tragedia que siempre persiguió a la familia “Bolívar”. María no pudo amamantarlo; pero en el parto fue asistida por una mujer de origen cubano, doña Inés Mancebo de Miyares, una vecina  que recién había dado a luz a una niña de nombre Úrsula, de quien el futuro Libertador probó su primer sorbo de leche materna. Gracias a esta bondadosa señora, que formaba parte de la alcurnia mantuana de Caracas, el niño Simón pudo sobrevivir hasta la llegada, desde la hacienda de San Mateo, de la esclava Hipólita.

Niño Amamantado 3a 72 dpi

Lo irónico..! El destino conspirará contra Bolívar Niño, puesto que el esposo de esa mujer que con tanto amor lo amamantó y arrulló entre sus brazos en sus primeras horas de vida, será temible adversario del Libertador y un acérrimo enemigo de la Revolución Bolivariana como gobernador de la Provincia de Maracaibo, y defensor a ultranza de los derechos del Rey de España.

Por varias semanas la bondadosa dama compartió la leche materna de su hija con “Simoncito”, como cariñosamente lo llamaban los esclavos, mientras llegaba de la hacienda de San Mateo, una vigorosa esclava de nombre Hipólita, de unos treinta años de edad, que recién había dado a Luz un niño de nombre Dionisio, pero que a decir de capataz de la hacienda: “En vez de tetas tenía dos cántaros de leche fresca”. Fue así como Hipólita se convertirá en la nodriza del Libertador.

Desde Cuzco-Perú el 10 de julio de 1825 en carta a su hermana María Antonia, Bolívar escribe:

“…Te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida, y no conocí otro padre que ella”

En cuanto a la cubana que salvó su vida, Doña Inés había nacido en Santiago de Cuba, y estaba casada con  Fernando Miyares y Pérez Bernal, nacido en  la misma población el 4 de febrero de 1749. Desde entonces, Cuba y Venezuela tenía algo en común: la cultura Caribe que los acercaba en una gran hermandad, no sólo por la música, la comida, los tabacos y el licor, sino por el clima y el calor de su población. Es por ello, que luego del matrimonio en la Habana en 1766; Doña Inés y su esposo Fernando, viajan a Venezuela para integrarse a la sociedad mantuana, siendo los “Bolívar” una de los más adinerados, y a quienes brindaron una gran recepción.

Una vez en Venezuela, Fernando fue designado Gobernador de Barinas lo cual ocupó desde 1786 hasta 1798. Le correspondió el 13 de enero de 1788 fundar San Fernando de Apure, bautizando el lugar con su nombre. Pero la gesta independentista que estalló el 19 de abril de 1810, lo alejó de los mantuanos patriotas que proclamaban la independencia de España. A raíz de la renuncia de Emparan por los actos del 19 de abril, Fernando fue designado el 23 de julio de 1810 Capitán General de Venezuela, cargo que entrega al capitán de fragata Domingo de Monteverde el 30 de septiembre de 1812. Fernando había sido designado gobernador militar de Maracaibo; pero por problemas de salud se traslada a Cuba donde fallece en 1818. Su viuda doña Inés Mancebo de Miyares fija su residencia en Coro en 1819, en la actual calle Falcón 1821. Procrearon nueve hijos, cinco varones y cuatro hembras, nacieron en Maracaibo, Coro y Caracas, dejando así amplia e importante descendencia en Venezuela.

A pesar de que su esposo era realista, doña Inés Mancebo de Miyares siempre mantenía conversaciones por cartas con el Libertador. Razón por la cual, durante  la gloriosa Campaña Admirable de 1813,  en Barinas, el gobernador Manuel Antonio Pulido confiscó la hacienda de los Miyares Mancebo. Doña Inés fue a pedir auxilio a brigadier Simón Bolívar, quien ordenó restituir a sus dueños la propiedad con la siguiente comunicación al coronel y gobernador  Pulido:

‘’Cuanto usted haga a favor de esta señora, corresponde a la gratitud que un corazón como el mío sabe guardar a la que me alimentó como madre. Fue ella la que en primeros meses me arrulló en su seno. ¡Que más recomienda que ésta para el que sabe amar y agradecer como yo!’’

Bolívar, un hombre agradecido, siempre supo guardar un cariño especial por doña Inés Mancebo de Miyares, como lo leemos en una Carta que años más tarde escribirá Bolívar a José Félix Blanco, el Presbítero, doctor y Coronel, Prócer de la Independencia, de  fecha el 28 de junio de 1827:

“Fue ella la que en mis primeros meses me arrulló en su seno… mi antigua y digna amiga, la señora Mancebo de Miyares que, en mis primeros días, me dio de mamar… Qué más recomendación para quien sabe amar y agradecer..?”

Niño Amamantado 3 72 dpi

En cumplimiento al mandato santoral, el niño tenía que llevar el nombre del “santo” que se celebraba el día de su nacimiento; o sea: del apóstol “Santiago”, patrono de España, cuya festividad se celebra cada 25 de julio… Santiago es uno de los doce Apóstoles de Jesús… Hijo de Zebedeo, que junto a su hermano Juan, fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret… Un santo que se ganó el título de patrono de España por su manía persecutoria contra el pueblo musulmán y su odio a los judíos por crucificar a Jesucristo… Pero su madre María Concepción, agradecida por el milagro de su alumbramiento, quiso llamarlo “Simón”, como el hijo del sastre salvado por el milagro del Nazareno; y como segundo nombre: “de la Santísima Trinidad”, para cumplir la promesa que hizo en el Templo de la “triada católica”… Para obviar el santoral, su esposo Juan Vicente cambió la fecha del alumbramiento al día anterior, o sea, el 24 de julio; tal cual lo señaló años más tarde el propio Bolívar en una carta dirigida a su prima Fanny du Villars:

“Mi abuelo, como Alférez Real que era, se comportaba como un viejo requete godo y sumamente beato, e insistía que mi padre me diera el nombre del santo del día en que realmente nací, el 25 de Julio, o sea el del apóstol Santiago, el mas chapetón de los santos, ya que es el único que lleva la Santidad en el Nombre y por tanto nunca se le dice San Santiago”
Simón Bolívar

Con esta declaración del Libertador, queda confirmada la verdadera fecha de su nacimiento el día 25 de julio, y no el 24 de julio como afirma su Acta de Bautismo y una Carta de su hermano Juan Vicente, que dice que el nacimiento ocurrió en horas de la tarde del 24.

El edecán del Libertador, Francisco O´Leary, escribió una conversación que sostuvo con Bolívar:

Ahí mismo mi padre me cambio mi fecha de nacimiento a la del día anterior, 24 de julio, para zafarse del nombre Santiago, y para quitarse de encima a mi abuelo que por beato que fuera, no iba preparado para tamaña argucia ni se sabia tanto el Martirologio Romano como para poder chistar… Allí mismo también empezaron mis problemas con la familia Palacios: pero, me llamé Simón. Y no nací el 24 sino el 25 de Julio”
Simón Bolívar

Además de esta dos cartas que refieren la verdadera fecha de su nacimiento, Bolívar hace mención a una Carta que le envió Antonio José de Sucre el 25 de julio de 1820:

“La Batalla del Pantano de Vargas ocurrió el 25 de julio de 1819, y el 25 de julio fue la fecha efectiva de mi nacimiento, según me lo confirma el Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, al escribirme para mi cumpleaños y conmemoración del primer aniversario de la famosa batalla”
Simón Bolívar

Juan Vicente en su capricho de no llamar a su hijo “Santiago”, y contradiciendo el deseo de su esposa, ya ha escogido nombre para su segundo hijo varón, y así lo escribió en un papel que entregó al Presbítero Aristeguieta al momento del bautismo:

“Pedro” José Antonio de la Santísimas Trinidad Bolívar y Palacios”

A los siete días del milagro, la sociedad mantuana de Caracas se viste de gala para asistir a la presentación del nuevo miembro de la familia “Bolívar”, quién será bautizado en la Santa Iglesia Catedral de Caracas… Su padrino y abuelo Don Feliciano Palacios y Sojo, espera al lado de la pila bautismal, al momento en que el doctor don Juan Félix Jerez y Aristeguieta cumple con el ritual religioso del sagrado bautismo… En el momento culminante en que vierte el agua sobre la cabeza de la criatura, en lugar de mencionar el nombre que le había señalado su padre, o sea “Pedro”, lo llama entre susurros: Simón..! en honor a “Simón” el apóstol y predicador en Egipto y Etiopía; y como un acto de premonición, para ese venezolano que se convertirá en el Libertador y el Mesías americano.

Luego en la recepción, Juan Vicente brinda por su hijo “Pedro”, a lo que el Presbítero Aristeguieta le corrigió: “No se llama Pedro… Su nombre es Simón” María sonríe, mientras Juan Vicente visiblemente contrariado le reclamó el nombre con que fue bautizado su hijo… Don Félix con voz reflexiva le responde:

“No le llames Pedro José; por una extraña voz interior, una inspiración que probablemente venga de Dios, le he puesto el nombre de Simón José, porque este niño será Simón el Macabeo (salvador) de América”

María Concepción saldrá nuevamente embarazada y dará a luz a una niña de nombre María del Carmen, que moriría a las pocas horas de nacida, como siempre le alertaron sus médicos. Hechos que glorifican el milagro de la salvación de ese niño de nombre Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, que el mundo conocerá simplemente como Simón Bolívar El Libertador, cuya fecha de nacimientos, si la trasladamos 9 meses hacia atrás conforme a los meses de gestación de un niño o niña, coincide exactamente con el “28 de octubre”, cuando, curiosamente, la iglesia católica celebra el onomástico santoral de San Simón, fecha que por muchos años se celebró en América como el natalicio del Libertador.

3 comentarios

  1. GRAN TRABAJO… SOY ADMIRADOR DE SIMON BOLIVAR,, HASTA MI FACEBOOK SE LLAMA ASI.. FELICITACIONES,, ES UN GRAN TRABAJO EL QUE HIZO….

  2. … agradecimiento.l Es lo que siento al leer tan extraordinarios trabajos de investigación. Felicitaciones!


Comments RSS TrackBack Identifier URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Visitas

    • 1,852,101
  • PRESENTACION

    Esta Sección complementa la Sección “Bolívar un Enigma Americano” donde se presentan artículos referidos a la magia y el misterio que envuelven la Gesta Libertador de Simón Bolívar. Ambas Secciones constituyen un legado del Libertador, que ahora está al alcance del CIBERESPACIO, para profundizar en la BOLIVARIANOLOGÍA, como yo llamo a esa ciencia inédita que nos introduce en el interesante pasado americano, donde ese venezolano de nacionalidad continental llamado Simón Bolívar, fue el redentor de la extintas civilizaciones americanas, para convertirse en un Mesías que nos trajo, no sólo la libertad, el gentilicio y la nacionalidad, sino la Doctrina de una Religión que profesamos todos los nacidos o asimilados a estas prodigiosas tierras americanas: el BOLIVARIANISMO Por: Jorge Mier Hoffman
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 55 seguidores