Inmortal Bolívar

BOLIVAR EL INMORTAL
Jorge Mier Hoffman

“El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos”
Pitágoras

En los momentos de descanso luego de extenuantes faenas, al círculo de una fogata y un café caliente, los cuentos apaciguan la pena y el cansancio… Son momentos propicios para que la oficialidad que acompaña al Libertador, haga gala de las heridas sufridas en combate en un alarde de heroicidad: José María Carreño muestra con orgullo más de veinte heridas de sable y la amputación de un brazo en la batalla del Cerrito Blanco… José Laurencio Silva hace gala de seis impactos de bala, siete lanzazos y dos de flecha que casi le costaron la vida… Rafael Urdaneta alardea de la herida de bala en la batalla del Semen y las cicatrices que le dejó la batalla del Mirador de Solano, donde su heroísmo logró salvar una derrota inminente… El pecho y los brazos de José Antonio Páez son un enjambre de marcas causadas por todo tipo de armas… el joven Antonio José de Sucre era el mas jojoto, pero aún así señalaba sus heridas en las batallas de Juncal y San Félix… José Antonio Anzoátegui muestra con jactancia las lesiones aún palpitantes por el filo de la espada enemiga en la batalla de Mosquitero… el General Diego Ibarra daba lecciones de arrojo y valentía cuando participó en los sangrientos combates de Niquitao, Trincheras, Araure, Quebrada Honda, Alacrán, El Juncal, San Félix, Calabozo, Ortiz, Semen, Gameza, Pantano de Vargas, Boyaca y Carabobo… Justo Briceño recordaba el atentado en el Rincón de los Toros, donde se salva milagrosamente de las balas que venían de todas partes, algunas de las cuales aún continuaban en sus extremidades… Mariano Montilla mostraba lo suyo en la defensa heroica de La Victoria, luego en la batalla de San Mateo, en la de Ocumare, Boca Chica y en la primera batalla de Carabobo… Pedro Briceño Méndez narraba su experiencia en la laguna de Casacoima, cuando sacó su puñal para enfrentar, no a los enemigos españoles que los cazaban en la orilla, sino a los caimanes y las pirañas que los acosaban en el agua… el cuerpo del irlandés Daniel Francisco O´Leary era una pintura de recuerdos de innumerables combates aquí y en Europa contra el ejército de Napoleón… Pero José Laurencio Silva era el más veterano de todos; recordaba con arrogancia cada rasguño que recibió en cada batalla, como aquel que casi le cuesta la vida en Carora, y los martirios cuando fue apresado por el enemigo en la batalla de los Pegones y sentenciado a muerte… en fin, todos señalan en sus curtidos cuerpos, cicatrices de aguerridos encuentros a flecha, garrote, machete, sable, lanza, puñal y balas… En ese momento de ferocidad infinita, donde sólo participaban los veterano de la guerra, éstos se quedan perplejos, cuando Bolívar, que se mantenía alejado pero siguiendo el hilo de la conversación, se acerca pausadamente y sin mediar palabras, se para frente al fuego y se quita la camisa: Su piel virgen de heridas resplandecía ante la luz fulgurante, limpia, sana, y sin un rasguño..! Ninguno ponía en duda la ferocidad del Libertador, quién alardeaba de su superioridad ante los enemigos, diciendo:

“Soy inmortal..! Yo, a diferencia de ustedes no doy tregua ni oportunidad al enemigo… La guerra es mi elemento y los peligros mi gloria. Cuando me hablan de valor y audacia siento revivir todo mi Ser”
Simón bolívar

Marte, el Dios de la Guerra en el trono de la vigila que ostentaba Simón Bolívar

Para sus oficiales, Bolívar era la encarnación de un milagro a quién comparaban con “Martes” el Dios de la Guerra: Sólo él era capaz de atravesar en la penumbra de la noche una selva sembrada de filosas espadas, durante una torrencial lluvia de flechas, alumbrado por la luz destellantes de intensos disparos de artillería, y no sufrir un solo rasguño..! Así se describe el atentado en el Rincón de los Toros, que desmoronó las tropas libertadoras, y el cual fue hábilmente planificado en complicidad con altos oficiales de su propio ejército.

Marte el Dios de la Guerra

AÑO DE 1818… Luego de ser derrotado en La Puerta, Bolívar tiene que replegarse hacia San Juan de los Morros para libra la sangrienta batalla del Semen, donde los patriotas tuvieron cientos de bajas… Las maltrechas tropas de Bolívar, tuvieron que regresarse por un camino señalado por los buitres, que revoloteaban sobre miles de cadáveres insepultos que mostraban la agresividad de esa Campaña del Centro, que no le permitió al Libertador extender su guerra desde Angostura… Un Bolívar afligido se dirige a la Sabana del hato El Rincón de Los Toros, al otro lado del río Tiznados… Es la oportunidad que tanto ha esperado Morillo para acabar con el líder de la revolución, quién decía:

“La culebra se mata por la cabeza. Muere Bolívar y enterramos a los revoltosos”

Morillo en complicidad con oficiales del Libertador, aprovecha la oportunidad para planificar un atentado: ordena escoger a los 36 mejores soldados del batallón de Navarra… A la media noche del 16 de febrero, con el “Santo y Seña” que les habían dado los traidores, los realistas lograron penetrar el campamento patriota, dirigiéndose directamente a las hamacas colgadas sobre los árboles, donde se sabía dormía el Libertador… A quema ropa, dispararon sus fusiles una y otra vez contra los infortunados oficiales..! Mueren en sus hamacas el capellán Prado y los coroneles Fernando Galindo y Mateo Salcedo, quienes dormían justo al lado de Bolívar. La hamaca del Libertador recibió cuatro disparos certeros que milagrosamente no dieron en su humanidad. Para el español Pablo Morillo, el misterio de como el Libertador salió ileso fue un enigma que nunca pudo develar… Este era el séptimo atentados perpetrados para acabar con su vida en menos de dos años… Los soldados capturados fueron fusilados por Morillo, ante la frustración de conocer que increíblemente nuevamente se había salvado el Libertador…

Este nuevo suceso, causó el descalabro de las tropas republicanas y el fracaso de la Campaña del Centro, pero no la voluntar inmortal del Libertador por lograr la liberación de un Continente

“Aquel que asegura su honor dedicando su vida al servicio de la humanidad, a la defensa de la justicia y al exterminio de la tiranía, adquiere una vida de inmortalidad al dejar el marco de la materia que el hombre recibe de la naturaleza. Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad.

La vida no se acaba con la muerte… No discuto entrar en la Metafísica, cuando el tema descansa sobre bases falsas… Me basta saber y estar convencido de que el alma tiene facultades de sentir; es decir, de recibir las impresiones de nuestros sentimientos, pero que no tiene la facultad de pensar, porque no admito ideas innatas”
Simón Bolívar

Ese año todo conspiraba en contra de los Planes de Bolívar… y para colmo de males, la naturaleza se presentaba aún más devastadora que los cañones españoles

Grandes aguaceros anegaron las llanuras que hacían imposible continuar la marcha, la rebeldía de Páez en cumplir órdenes, el desanimo de los oficiales al no haber alcanzado logros importantes en varios meses de guerra, y la pérdida de gran cantidad de hombres y pertrechos militares, le aconsejaron al Libertador regresar a su segura Angostura, donde ya no planificará sólo la libertad de Venezuela sino la de todo el Continente..!

“Cuando se piensa en las circunstancias que rodearon, cual las hadas pretéritas de los cuentos, la cuna del protagonista inmortal de América, se recibe la sensación de que los augurios depositados sobre esa cuna sólo anunciaban en realidad una cosa cierta: la vida que ahí empezaba no tendría paz”… Jaime Torres Bodet

Más de 17 atentados y siempre salió ileso: En Jamaica, se acostó en su hamaca el infortunado compatriota Félix Amestoy, quién por error recibió en el cuello la puñalada mortal del negro “Pio”, que traicionó una confianza de casi nueve años con Bolívar para cobrar recompensa de 10 mil pesos que había ofrecido Pablo Morillo por su cabeza. Fue la tercera frustración para General español, en su obsesión de pagar por la muerte de Bolívar, quien se había conducido inmortal en las batallas…

El último de los atentados fue conspirado por su propio colaborador Santander, vicepresidente de Colombia por siete años, cuando la noche del 25 de septiembre de 1828, irrumpieron en su residencia treinta y ocho asesinos… matando a sus aguerridos edecanes, centinelas, sus feroces perros guardianes; y aún con un plan tan perfectamente planificado, no pudieron acabar con su vida… Un tribunal presidido por el General Rafael Urdaneta condenó a Santander a la pena capital, sin embargo la sentencia fue cambiada por el destierro a solicitud el propio Libertador, quién ponía siempre de manifiesto sus nobles sentimientos… En Bolívar contrastaba el hombre de mente y de corazón: su generosidad ante la lógica y la pasión por encima de la objetividad… Bolívar era un hombre incomprendido pero iluminado por la Providencia…

Como bien dijo Heideggerd: “el hombre mientras más hombre más solo está”

Su visión era monumental, sus objetivos inalcanzables y su conciencia interpretaba el sentir de todo un continente… Fueron cualidades que lo inmortalizaban en el pináculo de los dioses americanos, pero que a su vez lo alejaban de sus más allegados colaboradores inmersos en la cotidianidad… Su cautivante personalidad trasmitía inmortalidad, sabiduría e inteligencia; además de una patética clarividencia, una visión inquebrantable, una creatividad infinita y una pasión explosiva… Bolívar decía:

“No soy difuso. Soy precipitado, descuidado e impaciente. Multiplico las ideas en muy pocas palabras”

Bolívar era un hombre intranquilo que no se mantenía quieto un instante. Prefería estar de pie, gesticulando con sus manos, como si moviera la energía que rodeaba el ambiente. Con rareza se mantenía dos minutos en una misma posición. Al hablar miraba el suelo o inclinaba los ojos… Si el tema le interesaba, clavaba la mirada en su interlocutor para develar sus pensamientos más que sus palabras… Su estatura de apenas 1,67 m, contrastaba con su altivez que cautivaba a los presentes. Su voz era aguda, fuerte y de palabras acentuadas acorde con la contextura atlética de su cuerpo… Su infatigable resistencia e inagotable energía, le permitió combatir durante veinte años para expulsar a esos imperios económicos, que por tres siglos, saquearon sin medidas el Nuevo Mundo… Bolívar se había multiplicado en la guerra logrando lo inimaginable: derrotar con las armas de la inteligencia, más que por la fuerza, al Poder Supremo que dominaba el mundo..! Además de ser vilipendiado hasta la saciedad, su vida fue un torbellino de celos, envidia, conspiraciones y atentados… Bermúdez lo odiaba al extremo de agredirlo físicamente; el odio de Piar hacia Bolívar le costó el fusilamiento; Páez lo desterró de la Gran Colombia; Santander quiso asesinarlo; su pariente José Félix Ribas lo obligó exilarse de Venezuela; hombres de la talla de Andrés Bello y su maestro Simón Rodríguez, lo abandonaron cuando más necesitaba un amigo; y otros patriotas como: Brión, Arismendi y Mariño, en algún momento conspiraron contra su autoridad… De todos sus oficiales, Antonio José de Sucre fue el más leal, y la persona que supo interpretar la magnificencia de ese venezolano llamado Simón Bolívar; por ello, Sucre sufrió la desgracia de un atentado que cegó su vida, mientras otros mejor planificados y donde participaron mayor número de asesinos, no pudieron acabar con la inmortalidad del Libertador… Asesinar a Bolívar se convirtió en una obsesión para sus enemigos, y la única manera de enterrar la gloria americana: Los españoles hacían lo imposible por asesinarlo, sus detractores conspiraban para derrocarlo y sus enemigos hacían lo imposible por acabar con su obra.

Bolívar no sólo luchaba en inferioridad contra los más poderosos ejércitos del mundo; es como si en este siglo XXI surgiera en este rincón del planeta, un hombre cuya inteligencia y sagacidad fuera capaz de retar y vencer a las naciones más poderosas del planeta… Bolívar no sólo estaba obligado a derrotar a poderosos enemigo en los campos de batalla, sino que debía: vencer a la indomable naturaleza que con su furia aniquilaba más soldados que la propia guerra… enterrar los detractores políticos que crecían como la hierba mala… exterminar a los conspiradores que se multiplicaban como moscas en cada pueblo liberado… salir ileso de los múltiples atentados… y sobrevivir de los asesinos que lo emboscaban en cada recodo de las inmensas distancias que debía transitar… Bolívar participó en 450 sangrientas batallas, donde se ubicaba en la primera línea de fuego y nunca sufrió una herida..! Rechazaba las armas de pólvora y las pistolas, por considerarlas indignas del valor que exigen los duros combates cuerpo a cuerpo y hombre a hombre… A caballo recorrió el equivalente a dos veces y media la vuelta al mundo, combatiendo en todos los terrenos: fortines, playas, desiertos, ciudades, barcos, llanuras, ríos, selvas, montañas, mares, acantilados y hasta en cumbres nevadas… Siempre daba el primer paso para incitar a su tropa en faenas difíciles de alcanzar: cuando había que trepar una empinada colina, donde los cascos de las bestias deslizaban piedras ante el peligro de una avalancha humana, Bolívar era el primero en saltar… cuando las circunstancias obligaban a una acción suicida de lanzarse al vacío, bajando velozmente colinas inaccesibles, pisando tierra húmeda sembrada de maleza espinosa o arenas movedizas, la imagen fulgurante de Bolívar retaba de valor a sus hombres… cuando para dividir el poder español, había que atravesar las columnas enemigas entre el fuego cruzado que imposibilitaba la visión, entre el humo de la pólvora aparecía la imagen fantasmal de Bolívar con su caballo a galope, para romper el cerco enemigo… cuando para lograr objetivos militares se requería transitar entre empinados riscos, saltar abruptos precipicios para alcanzar el filo de una cornisa, o cruzar caudalosos río minados de remolinos, Bolívar se lanzaba a la aventura invitando al resto de sus hombres a seguir sus pasos.

Bolívar retaba a la muerte… En la Segunda Batalla de la Puerta se adentró con tanta desesperación y arrojo en el combate, que sus oficiales pensaron que voluntariamente buscaba la muerte… Cuando lo alertaban sobre el peligro que corría su vida, él hacía el siguiente análisis:

“A cualquier lugar que vaya, podré hallar una enfermedad o cualquier otro accidente funesto. No hago caso, pues, de tales presentimientos. Mi razón los rechaza cuando sobre ellos no puede mi reflexión calcular las probabilidades o que éstas están más bien en su contra. Sé que Sócrates, otros sabios y varios grandes hombres no han despreciado sus presentimientos, que los han observado, y han reflexionado sobre ellos; pero tal sabiduría yo las llamo más bien DEBILIDAD y COBARDÍA, o si se quiere, exceso de prudencia, y digo que tal resolución no puede salir de un espíritu enteramente despreocupado. Dicen que Napoleón ha creído en la fatalidad porque tenía fe en su fortuna, que llamaba su Buena Estrella, él se ha disculpado de aquella ridícula acusación probando que no era fatalista. No hacía caso a las predicciones… Los verdaderos filósofos no hacen caso a sus presentimientos, ni creen en los presagios”
Simón Bolívar

En una oportunidad, en que debía cruzar el Arauca casi pierde la vida: el río estaba crecido y sus aguas turbulentas eran el resultado de las intensas lluvias tormentosas comunes en la región de los llanos. Bolívar se lanzó sin temor para guiar la ruta de su tropa; pero la profundidad de las aguas ahogó su caballo, y lo arrastró dando tumbos entre remolinos, hasta que uno de sus soldados se lanzó a las aguas y con un puñal cortó las correas que habían enredado su bota, salvándolo de una muerte segura… En la Batalla de Araure adquiere su fama de inmortal al vencer al temible Ceballo… Entre sus oficiales ya se comentaba las tendencias suicidas de Simón Bolívar, por la imprudencia que ponía en cada batalla… En esa célebre batalla, desbordó su agresividad y demostró su increíble habilidad con la espada: Luego de doce horas de combate todos lo daban por muerto… miles de cuerpos yacían esparcidos en un manto de sangre… de pronto..! entre los cadáveres amontonados surgió un hombre de pequeña estatura… Su camisa teñida con la sangre realista, daba muestra de su ferocidad al enfrentar a más de un enemigo a la vez… y como siempre, no mostró siquiera un rasguño, para sorpresa de sus oficiales e impotencia del enemigo, quienes volcaban toda su atención en asesinarlo, y el soldado que lo lograse, obtenía un jugoso premio y la gloria de haber aniquilado al Libertador..!

La errada versión estereotipada de algunos historiadores y artistas, nos presentan al Bolívar sobriamente uniformado, que se resguardaba en un lugar especial para desde allí dirigir las acciones militares, y erróneamente es la versión de muchos historiadores, quizás inspirados en la célebre batalla de Carabobo, cuando desde el Cerro Buenavista, ciertamente Bolívar dirigió su ejército… pero la verdad es otra… Bolívar participaba como el más feroz de sus soldados, a quién los llaneros bautizaron “gato” porque tenía siete vidas… Al final de los duros enfrentamientos, su vestimenta enlodada, harapienta y ensangrentada, distaba mucho de la imagen inmaculada que tenemos de su persona… Sólo con su espada se desplazaba entre el enemigo ante los aireados reclamos de sus oficiales que temían por su vida… Bolívar con una sonrisa en sus labios les decía:

“SOY INVULNERABLE..! Yo siento que la energía de mi alma se eleva, se ensancha y se iguala siempre a la magnitud de los peligros”

y con esa arrogancia de inmortalidad, no aceptaba escoltas personales, ni guarda espaldas, y comía cuanto le ofrecían sin la precaución de ser envenenado… La angustia y el nerviosismo por un destino incierto, era lo único que detenía su fogosidad… Cuando ello colmaba su espíritu de lucha, de inmediato lo presentían sus colaboradores, ya que la cama lo retenía por varios días hasta que superaba los malestares estomacales donde se concentraba toda su ansiedad… y precisamente ese tipo de crisis nerviosas, son las únicas referencias que se tiene de quebrantos del Libertador, cuando en cuatro oportunidades se vio obligado a usar medicamentos contra la bilis, ya que nunca tomaba medicina; decía Bolívar:

“Porque no hay buen medicamento para quien no lo toma, pues ésta es mi mayor enfermedad y lo peor es que es irremediable; porque prefiero la muerte a las medicinas”

Es por ello, que podemos asegurar que era un hombre sano que nunca contrajo una verdadera enfermedad… Los aguerridos llaneros lo llamaban “el gato” por que tenía siete vidas… Bolívar alardeaba de su inmortalidad para lograr un imposible: la libertad de todo un continente..! y con emotivos discursos, revitalizaba la heroicidad de su ejército:

“Sólo el arcano del tiempo puede contener la inmensidad de los bienes que la Providencia nos ha deparado: ella sola es nuestra custodia”

En una acción suicida con un improvisado ejército de 2400 hombres y contraviniendo la lógica militar, se dispuso superar la acción del Anibal: cuando en el año 218 antes de Cristo, partió desde Cartago con 100 mil hombres para invadir Roma, atravesando los helados Alpes cubiertos de nieves.

Bolívar se prepara atravesar los abruptos parajes de la temible Cordillera Blanca para derrotar en Boyacá el imperio español y fundar la República de Colombia: El Coronel Iribarren lo llamó “loco” y se negó a seguirlo en esa empresa suicida… Bolívar sin amedrentarse y sin temor, ordena subir las cumbres asesinas y para ello, ocupa la primera fila con todas las mujeres que los acompañaban. Durante cuatro días la expedición escaló los abruptos páramos con una intensa lluvia de granizo que no les permitía descanso. No eran precisamente los llaneros los indicados a pelear en alturas superiores a los 3900 metros, transitando sobre pastos blancos de escarcha y bajo una intensa neblina que humedecía hasta los huesos.

El aullido del viento y un frío que cortaba la carne, hacían desfallecer a esos hijos de la tierra caliente, que se enfrentaban al peligro de las cumbres con apenas una cobija de abrigo para sus entumecidos cuerpos. Cuatro días de marcha por un sendero escabroso al borde de escarpados precipicios que se tornaban más empinados y más resbalosos cuanto más ascendían, desplomaban los caballos y hacían rodar las mulas que transportaban las armas y municiones, las cuales caían bajo el peso de la carga. Montañas y más montañas trepaban los fatigados soldados, y cuando creían haber llegado a la última de ellas, aparecía ante sus ojos una nueva cadena de cimas mucho más altas y más peligrosas… Asesinar al hombre que los conducía hacia la muerte estaba presente en las mentes de sus fatigados llaneros… Las mujeres con su ejemplo exigían fuerza a los hombres y de alguna manera protegían la vida del Libertador… Bolívar gritaba: “si las mujeres pueden, los hombres también”… Noventa horas de continua marcha y escalando las empinadas cumbres eran suficientes para desanimar a la tropa, excepto para Bolívar, quién al frente de su agotado ejército continuaba escalando la temible cordillera… No había descanso, ni siquiera para dormir ante el peligro de morir congelado… El grito de un infortunado que caía inesperadamente al vacío, rompían por instante el silencio de esa caravana infernal que murmuraba “las locuras de Bolívar”. Muchos murieron por el llamado “Mal de Páramo”, pero Bolívar con su fortaleza mantenía la energía glorificante y el espíritu de lucha entre sus soldados… Los españoles jamás se imaginaron una acción militar por esos inaccesibles riscos… Al final de la travesía, muchos murieron, otro tanto desertaron, gran parte enfermó, y los que siguieron fieles a las ordenes de Bolívar, prácticamente llegaron descalzos, sin ropa, hambrientos, adoloridos y totalmente extenuados; sin embargo, el ejemplo de tenacidad y fortaleza que mostraba el Libertador, los hizo reaccionar con más ferocidad para pelear en Pantanos de Vargas y derrotar en Boyacá el Imperio Español para liberar a Colombia… Fue una victoria de pocos muertos, fundamentada en el miedo que produjo ver llegar tropas fantasmas por donde era imposible..! al respecto y de manera anecdótica registró un cronista granadino refiriéndose a la expresión sarcástica del Virrey español: “Corramos que vienen los cobardes..!”

El paso de los Andes hoy constituye una obra única de la estrategia militar, concebida por la genialidad e inmortalidad de Bolívar, la cual fue referida por un general francés de la manera siguiente: “Es el episodio más sorprendente de la historia militar del mundo”… El Libertador repitió la hazaña inconcebible, al cruzar la Sierra Asesina, para salir victorioso en la Batalla de Junín como preámbulo de liberaría el Perú, donde se sintió en su elemento de guerra, ya que fue una lucha cuerpo a cuerpo, donde sólo prevaleció la destreza de la espada y donde el Libertador hizo gala de sus extraordinarios dotes de espadachín… Para inmortalizar esa batalla, el poeta Olmedo escribió “Canto a Junín”, cuyos versos fueron notablemente superados por los propios comentarios de Bolívar:

“La introducción del canto es rimbombante, es el rayo de Júpiter que parte a la tierra a atronar a los Andes, que deben sufrir la sin igual hazaña de Junín… Todos los colores de la Zona Tórrida, todos los fuegos de Junín y Ayacucho, todos los rayos del Padre de Manco-Capac, no han producido jamás una inflamación más intensa en la mente de un mortal… Usted, dispara donde no se ha disparado un tiro, usted, abraza la tierra con las ascuas del eje y de las ruedas del Carro de Aquiles, que no rodó jamás en Junín, usted, se hace dueño de todos los personajes, de mí, forma un Júpiter, de Sucre un Marte… Usted, nos hace a un modo poético y fantástico. Usted, nos ha sublimizado tanto, que nos ha precipitado al abismo de nuestras opacas virtudes”

Ni los faraones del antiguo Egipto que extendieron su dominio hasta Persia, ni Alejandro “El Grande” cuando partió de Macedonia con 365 mil hombres para extender su imperio por todo Egipto y Babilonia; ni la proeza de Anibal al cruzar los Alpes Pirineos; ni Julio César cuando unificó el imperio romano hasta la región germánica; ni Gengis Kan con su devastador imperio euroasiático cuando extendió su poder por Europa y hacia China; ni Napoleón con su poderoso ejército que desde Francia invadió Europa hasta Egipto; ni otro hombre en toda la historia universal, puede compararse en logros, proezas, méritos, batallas y distancias recorridas, a la inmortal Epopeya de Bolívar..! Un hombre que a diferencias de los prenombrados, no tuvo ambiciones de conquista sino de libertad… Un hombre que sacrificó todo por un ideal de justicia… Lo increíble..! es que ese Ser Inmortal que durante veinte años retó a los países más poderosos del planeta, venció a los ejércitos mas devastadores de la tierra, llenó de gloria a los miserables pueblos de América, creó naciones, organizó estados, y salió victorioso de todas las conspiraciones, en menos de tres meses lo venció el desengaño, la traición, la intriga y la ingratitud de quienes le profesaron lealtad por la felicidad de América.

BOLÍVAR ANTE LO INEVITABLE..!

El imperialismo que no pudo doblegar la inmortalidad de Bolívar, arremetió contra la poderosa Gran Colombia… Ese imperialismo comprendió que no había fuerza humana capaz de vencerlo… De nada les servía batallar contra pueblos que poseían la fuerza arrolladora del ideal bolivariano… Ese Poder Supremo ya no comprará más armas contra América… Comprar conciencia..! será su nuevo esquema de invasión… Un arma mortal para la cual ni el Libertador estaba preparado… Un arma diabólica que basa su estrategia en la traición, la mentira y en la manipulación de la conciencia del pueblo… Esta fue un arma tan poderosa que lo desterró de su Patria natal… El 13 de enero de 1830, el General Páez expidió el Decreto para llamar a los partidos político a integrarse en un Congreso Constituyente, que tendría como acción inmediata llamar a las elecciones para echar por tierra toda la obra de Simón Bolívar, en los siguientes términos: separación de Venezuela de la Gran Colombia y desconocer la autoridad de Bolívar… Ayer igual que hoy… se tendían de golpistas y revolucionarios a quienes declaraban una marcada tendencia bolivariana… Los fieles seguidores de Bolívar fueron perseguidos… Bolívar se convirtió en el enemigo de los políticos tradicionales, quienes convirtieron las naciones libres en tierras fértiles para la corrupción… Ante esta nueva realidad, Bolívar sacrifica su gloria para salvar la unidad americana; y para ello, presenta su renuncia irrevocable a la presidencia de la Gran Colombia… Venezuela embriagada con los discursos de José Antonio Páez por una nación fuera de la unión americana… Perú con una aristocracia regresiva… Bolivia con el discurso separatista del General Andrés de Santa Cruz… Quito con el General Juan José Flores manipulando al pueblo por una República autónoma para unir Guayaquil y Quito en lo que sería la República del Ecuador… Colombia celebraba la expulsión del Libertador… y los Estados Unidos conspirando para que Panamá luchara por su separación de Colombia, como una estrategia para apoderarse de la administración del futuro “Canal”… Como irónicamente bien dijo el Gran Mariscal Antonio José de Sucre en una conversación con Bolívar… “Mi General, es una burla del destino. Tal parece como si hubiéramos sembrado tan hondo el ideal de la independencia, que estos pueblos están tratando de independizarse los unos de los otros”

El 8 de mayo Bolívar abandona la ciudad de Bogotá en dirección a la muerte… Lleva consigo la ingratitud de los pueblos que olvidaron lo que significó la faraónica y sacrificada misión que se impuso al liberarlos de la esclavitud… El pueblo cegado por los discursos políticos, le daba la espalda al único hombre que tuvo la fortaleza, la visión y la capacidad de organizar a todos los pueblos americanos, para guiarlos por una sola vía… LIBERTAD..! Atrás quedaron esos momentos gloriosos cuando triunfante el Libertador era recibido con todos los honores por un pueblo eufórico y agradecido… De pronto, las banderas que enarbolaron los ejércitos patriotas; como: patriotismo y unión, ya no ondeaban los cielos de América… ahora las banderas multicolores de los partidos políticos decoraban las paredes de esos pueblos liberados por Bolívar… Los políticos demagogos manipulaban a la opinión pública para lograr el poder que brinda el manejo del Estados. Los ideales separatistas culminaron por disolver la unión americana; luego el populismo, el facilismo, la dádiva y el oportunismo en cargos del estado, creó una nueva sociedad política que ha subsistido por casi dos siglos, imponiendo su fuerza disfrazada, a través de la pseudo democracia manejada por las cúpulas políticas… Bolívar decía:

“Noche y día me atormenta la versión que están dando mis enemigos, en cuanto a que mis servicios a la libertad son dirigidos por la ambición. Mi aflicción no tiene medida, porque la calumnia me ahoga”

El Libertador conciente de la estrategia imperialista, y luego de conocer el asesinado de Sucre, reflexiona sobre el futuro incierto de la unión americana… hasta ese momento, había sacrificado todo por sus conciudadanos: su inmensa fortuna, su familiar, sus amigos, su felicidad y su gloria… sólo le faltaba sacrificar lo más preciado, su propia vida; Bolívar escribió:

“El sacrificio del mando, de mi fortuna, y de mi gloria, no me ha costado esfuerzo alguno. Me es tan natural preferir la salud de la República a mi propio cuerpo; que cuanto más dolor sufro por ella, tanto más placer interior recibe mi alma… El que abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada y gana cuanto le consagra”

Y en un acto sólo digno de los inmortales, supo elegir la fecha de su desaparición física, para así dejar un mensaje a las nuevas generaciones bolivarianas: eligió como fecha de su muerte, la misma fecha en que nació la unión americana… El 17 de diciembre de 1830 muere Bolívar y con él la Gran Colombia que había surgido once años antes, un también 17 de diciembre de 1819… Ese año de 1830 fue de luto para América: murió la unión americana de la Gran Colombia, murió Antonio José de Sucre el Gran Mariscal de Ayacucho, y murió el Gran Líder de la revolución bolivariana… Al momento de la autopsia, y de verificarse el buen estado de sus órganos, el Dr. Réverend escribiría en su Diario observaciones que evidencian la intención del Libertador de sacrificar su vida:

“Debo confesarse que afecciones morales vivas y punzantes como debían ser las que afligían continuamente el alma del General, contribuyeron poderosamente a imprimir en la enfermedad un carácter de rapidez de su desarrollo, y de gravedad en las complicaciones, que hicieron infructuosos los socorros del arte de la medicina… El sepulcro estaba abierto aguardando la ilustre víctima, y hubiera sido necesario haber un milagro para impedirle descender a él… Su cadáver sorprendentemente no presenta señal alguna de maltratos ni heridas… es un cuerpo virgen”

Algo inverosímil para un guerrero de la talla, valentía y agresividad del Libertador, a quién Martí, el héroe de Cuba llamó: “Bolívar El Inmortal”, y de quién Wilfredo escribió: “En qué viene a parar la grandeza, los honores, las riquezas y los talentos..! Pero sus grandes hechos no perecerán nunca: están escritos con el dedo del eterno en el libro de la inmortalidad”

“Que abandonen los Santanderistas toda esperanza, porque el Libertador es inmortal. Nunca morirá aunque lo quemen. Y si así fuera, todo el mundo erigiría al Libertador en su santo; hasta yo, si fuera tan floja que le sobreviviera, haría de él mi santo; la desesperación de su muerte me llevaría a hacer toda clase de temeridades”
Manuela Saénz

“Los viejos soldados nunca mueren. Ellos solo se disipan en la distancia”
Simón Bolívar

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    Esta Sección complementa la Sección “Bolívar un Enigma Americano” donde se presentan artículos referidos a la magia y el misterio que envuelven la Gesta Libertador de Simón Bolívar. Ambas Secciones constituyen un legado del Libertador, que ahora está al alcance del CIBERESPACIO, para profundizar en la BOLIVARIANOLOGÍA, como yo llamo a esa ciencia inédita que nos introduce en el interesante pasado americano, donde ese venezolano de nacionalidad continental llamado Simón Bolívar, fue el redentor de la extintas civilizaciones americanas, para convertirse en un Mesías que nos trajo, no sólo la libertad, el gentilicio y la nacionalidad, sino la Doctrina de una Religión que profesamos todos los nacidos o asimilados a estas prodigiosas tierras americanas: el BOLIVARIANISMO Por: Jorge Mier Hoffman
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