Bolívar y los Piratas

BOLIVAR Y LOS PIRATAS
Por: Jorge Mier Hoffman

“La experiencia nos ha probado la utilidad de los corsarios, particularmente en nuestra
lucha contra España”
Simón Bolívar

La historia de la piratería es tan antigua como la historia de la humanidad; y en algún momento de la Gesta de Independencia, las circunstancias obligaron a Simón Bolívar adoptar el comportamiento de un pirata, al mejor estilo del célebre pirata Morgan.

Cuando los hombres se dieron cuenta de que podían viajar por el mar, se volvieron navegantes; y cuando otros se dieron cuenta de que podían asaltar a esos navegantes portadores de mercancías, en mares que no tenían dueño y donde no había autoridad alguna, se volvieron piratas; y por esta actividad, la piratería terminó dominando las aguas, para convertirse en un terrible y temible ejército que ambicionaba cualquier nación, tanto para defender su amenazada territorialidad, como indispensable para ampliar sus fronteras.

En América, la piratería excedió sus fechorías con Lope de Aguirre, mejor conocido como el “Tirano Aguirre”; hombre malvado que se rebeló contra los reyes de España, para convertirse en el primer revolucionario en contra de la colonización española… Sus 200 hombres, a los que llamaba marañones, eran tan malvados y sanguinarios como su capitán, cuya ira desbordaron a su arribo a las costas de Margarita en julio de 1561… Ese día las campanas de la iglesia de Paraguachi anuncian el arribo de una embarcación española que ondeaba dos banderas negras… Apenas bajaron de sus canoas, el cura fue capturado y la mayoría de la gente confinadas en la iglesia. Aguirre ordenó torturar a los hombres para que informaran el lugar donde enterraban sus riquezas; mientras que sus hijas y esposas eran violadas por los bárbaros que se apoderaron de la costa… Apenas unos pocos lograron huir hacia el cerro Guayamurí para llegar a La Asunción.

Desde Paraguachi, el pirata Aguirre envía al rey de España, Felipe II, una extensa carta donde desborda la amargura, la decepción e insatisfacción por el desarrollo de la colonización americana, donde llama al rey “menor de edad” y le dice “No puedes llevar con título de rey justo ningún interés en estas partes, donde no aventuraste nada, sin primero gratificar a los que trabajaron…”; lo acusa de tener las manos limpias mientras otros se las manchan con sangre propia y ajena en su beneficio… Siglos más tarde, Simón Bolívar consideraría esta carta como “la primera declaración de independencia del Nuevo Mundo”… Aguirre firma como “Lope de Aguirre el Peregrino”, y se proclama “Príncipe de la Libertad de los Reinos de Tierra Firme y las Provincias de Chile” al declarar la guerra a España, dejando en la Bahía del Cardón una secuela de muerte y desolación que bautizó la costa de playa como: El Tirano.

Se dice que en calidad de rehén, el tirano Aguirre llevaba unos curas de la isla, y que luego arrojó en alta mar para que su Dios lo llevara hasta la orilla… Entre ellos estaba el cura de Paraguachí, la primera edificación en su tipo en Venezuela, y que en su arrogancia de dejar una señal de su presencia en la isla, el Tirano hizo incrustar en las paredes de la iglesia una lujosa vajilla de cerámica china finamente garabateada en atractivos colores y diseños. Por años, esa curiosidad constituyó una atracción para los visitantes de ese recinto religioso, hasta que un buen día desaparecieron: Fue robada y hoy son parte del patrimonio de la FUNDACIÓN BOULTON… Yo tuve la oportunidad de verlas, cuando una persona amiga dentro de la Fundación, me mostró el lugar donde se encontraban ocultas las valiosas piezas.


Perseguido por sus actos de piratería,
El tirano se traslada a la ciudad de Barquisimeto

Se le atribuía el asesinato de 65 españoles, 3 sacerdotes, 4 mujeres, y el desacato a la autoridad del Rey de España… El 27 de octubre de 1561, sólo y acorralado, apuñala a su propia hija de nombre Elvira, para que no se convirtiese en “puta y ramera de todos”, como lo gritó al momento de introducir el filoso puñal en su corazón… Ante esta sangrienta escena de horror, dos de sus marañones lo matan de dos disparos… Pero era tan malo, que dijo “mal tiro” cuando el primer disparo de arcabuz le abrió un surco en el pecho sin herirlo de muerte; un segundo después exclamaría al segundo disparo: “pero este sí que es bueno”… Su cabeza cortada con su propia espada, fue expuesta en una jaula de hierro en Tocuyo, para que la gente viese la cabeza de la que brotaban “tan perversas maquinaciones”. Su mano derecha fue enviada a Mérida y la izquierda a Valencia. El resto del cuerpo fue echado de comer a los perros hambrientos.

Las cuatro banderas que usó durante sus fechorías: dos negras, una amarilla y otra azul, todas con dos espadas cruzadas y la leyenda “Sigo”, fueron tomadas como botín de guerra; una de las negras fue expuesta en Tocuyo junto a la cabeza de Aguirre; la otra negra se guardó en Barquisimeto; y la azul y la amarilla fueron colocadas sobre la tumba del padre del tirano Aguirre en la iglesia de Santa María, donde permanecieron hasta la Guerra de Independencia.

POR LARGO TIEMPO LOS PIRATAS
DOMINARON LOS MARES Y LOS OCÉANOS

Sus leyes se imponían y no había barco en el que sus pasajeros no sintieran el miedo a un ataque pirata

La fama del tirano Aguirre quedó en la leyenda de los ataques piratas… Desde los tiempos en que se novelaron las historias de los piratas, los hechos verídicos y las invenciones se conjugaron en leyendas e historias que se contaban en las tabernas… Pero con la invasión del Nuevo Mundo, la piratería se convirtió en la empresa más rentable de la época, por cuanto los galeones que provenían de América, siempre iban cargados con fabulosos tesoros para la corte de España… Piratería disfrazada en algunos casos de “corsarios”, cuando los bandidos del mar eran amparados por gobiernos enemigos de España, como: Italia, Holanda, Portugal, Francia e Inglaterra. Fue un término que deriva de la palabra “corso”, que significa “correr por el mar”… Cuando los corsarios regresaban de sus correrías por el Nuevo Mundo, entregaban el botín conquistado a su rey, y éste les cedía una parte; y de esta forma, el vandalismo estaba legalizado y los piratas obtenían además títulos nobiliarios como Sir Henry Morgan, uno de los más temibles piratas del Caribe, condecorado por la reina de Inglaterra por los favores a la Corte… Francisco I de Francia incentiva a los marineros y pescadores para que se aventuren en el Caribe, y a cambio, les ofrece protección y riquezas, siempre que paguen un porcentaje por los tesoros robados… Ante tal oferta, con entusiasmo se reúnen grupos de hombres que abordan barcos mercantes de diferentes tamaños; muchos de ellos no han navegado nunca, pero responden al llamado de la fortuna de robar y asesinar impunemente.

De esta manera, mientras los conquistadores españoles se apoderaban de las riquezas de América, los piratas se llevaban las riquezas de los sedientos bandoleros españoles

En Perú éstos encontraron riquísimas minas repletas de toda clase de metales valiosos, y en especial, los miles y miles de objetos de oro de los Incas; en el Alto Perú inmensos depósitos de plata; en México, exquisitos objetos de plata, oro y piedras preciosas de los tesoros Aztecas; en Colombia el oro de los Chibchas; en Cubagua las valiosísimas perlas tan grandes como un huevo de paloma; y en las islas del Caribe, tierras fértiles en las que crecían especias y rarísimas plantas nunca vista como: vainilla, maíz, tabaco, cacao, tomate, papa, yuca, ají, chicle y caucho… Movidos por la curiosidad y la codicia, los conquistadores trataban de llevarse todas estas riquezas en sus barcos y dentro del mayor secreto, que atrajo más y más piratas de todos los mares.

Muy pronto la isla de Jamaica se convirtió en un refugio de piratas, quienes descansaban allí sus correrías asaltando buques

Bautizada por los piratas como La Tortuga, frente a las costas de Haití y que originalmente se conocía como isla La Española, fue otro refugio del Caribe que concentraba la mayor cantidad de piratas, corsarios y bucaneros, a quienes se les daba este nombre, porque antes de convertirse en piratas, se habían dedicado a cazar animales, cuya carne preparaban de una manera especial, secándola al sol y ahumándola con especies, a la que llamaba “a la bucana”… A la tripulación de todas estas embarcaciones se les llamaba filibusteros, palabra de origen holandés que significa “el que va a la captura del botín”… Todos ellos, y a pesar de tener nombres diferentes, estaban unidos por un oficio común de barbarie, saqueo y asesinatos, llamado: piratería.

La piratería fue tan próspera e importante en el dominio del mar, que hasta tuvieron su propia nación donde reinaba la Ley del Desorden y la Impunidad… En la isla La Tortuga todos esos vándalos formaron una República de Pirata a la que pusieron por nombre “Cofradía de los Hermanos de la Costa”… Los piratas vivían en aquella isla como querían, sin importar la nacionalidad, ya que todos eran filibusteros… Allí no había policías, ni jueces, ni cárceles; el Pirata de mayor antigüedad hacía de autoridad para el momento… Tabernas, almacenes y casas de putas, era la economía que movía la región… Cuando se producía un pleito entre los filibusteros, se retaban a duelo y se batían con espada o con cuchillo… Esa era la Ley de los Piratas.

Hubo piratas emblemáticos de ese personaje valiente, aventurero, aguerrido, rebelde, ladrón y asesino, pero sobre todo, importante en el dominio del mar

Francis Drake fue un horrendo lobo de mar que se le conoció como “El Azote de Dios” por su maldad e impiedad en los asaltos navales contra la flota Española. Fue capitán desde los 25 años y se considera uno de los más grandes navegantes de la época. En 1565 participa con los ingleses en incursiones en América para atacar los galeones españoles.

Jean Lafitte era la caracterización del pirata jocoso, conquistador y mujeriego que cautivaba corazones como barcos a la deriva. Se creía el amo de todo el Golfo de México. En cierta ocasión en que el gobernador de Luisiana, ya cansado de soportar sus piraterías ofreció una recompensa de 50 piezas de oro por su cabeza, Jean Lafitte respondió ofreciendo 500 por la cabeza del gobernador.

Pero no todo los piratas eran bárbaros y de apariencia harapienta y andrajosa como nos venden los historiadores

Bartolomé Robert, a quien todos llamaban “El Bello”, era un pirata que gustaba de los buenos modales, las exquisiteces, el buen vestir, las fragancias y los aromas delicados. Su virilidad de hombre corpulento, moreno y rostro juvenil, contrataba con la delicadeza con que maquillaba su rostro, y el sombrero ancho con una pluma roja que siempre lucía para resaltar su vestuario colorido de finos encajes. Al desembarcar en un puerto, Bartolomé hacía desfilar a sus compañeros por las calles principales. Luego entraba él y se hacía entregar las llaves de la ciudad, como si fuese un huésped de honor. Sus barcos se caracterizaban por tener como esclavos, a todos los jóvenes apuestos y musculosos que capturaba en sus incursiones y que formaban parte de su cortejo.

Dentro de la caracterización del pirata, también los hubo pintorescos como Edward Teach, mejor conocido como “Barbanegra”:

“Es un hombre inmenso, ancho de hombros y de una extraordinaria fuerza. Sus ojos son brillantes. Su rostro, colorado, está encuadrado por una barba negra que cae sobre su pecho y sube hasta sus ojos. Es tan espesa que la lleva dividida en pequeñas trenzas, atadas con cintas de colores. Va siempre vestido de rojo. Empuña un enorme sable y una fila de pistolas atraviesa su pecho. Su sombrero está adornado de hachones encendidos. Cuando lucha vocifera, ruge, grita, ríe, lanza injurias. Asusta tanto a sus adversarios que presa de miedo se entregan”

Así lo describía su tripulación… Usaba un gorro de pieles cuyo color era negro, y cuando subía a bordo de una nave capturada, el feroz pirata se colocaba cuatro velas encendidas en el ala del sombrero para amedrentar a sus víctimas, al momento que desplegaba su temible bandera que mostraba una calavera blanca pintada sobre una tela negra, a la usanza de las banderas del Tirano Aguirre, que tanto inspiró a la piratería… Pero su fama duró poco..! En 1718 el gobernador de Virginia ofreció una recompensa por él vivo o muerto. El teniente Robert Maynard lo persiguió con dos barcos y lucharon mano a mano sobre cubierta. Murió con veinte heridas de machete y cinco disparos de pistola. Maynard le cortó la cabeza, la colgó en su barco y regresó por la recompensa.

Pero la piratería no sólo fue una profesión exclusiva de los hombres

Mary Read era hija ilegítima, y su madre la vistió de muchacho para que un día pudiera ser su heredera, recordando que las mujeres no heredaban de sus padres. Entró al servicio del rey como grumete, donde se enamoró de un compañero y marcharon a Holanda en 1698. Después de la muerte de su marido, volvió a vestirse de hombre y se enroló como marinero en un barco holandés. En octubre de 1720 su barco pirata fue atacado por los británicos. Estando embarazada, murió en prisión el 28 de abril de 1721.

Las aguas tibias y transparentes del Mar Caribe, el clima cálido y las playas de arena blanca, se mezclan con el espíritu cálido de su gente, para hacer del Caribe el destino tropical por excelencia de los piratas, corsarios y bucaneros… Venezuela por sus 3.700 kilómetros de costas en el Caribe y 311 islas, constituía el refugio ideal para la piratería, que cesó con el Libertador y la estirpe de los “Bolívar” en América. Casta que por nueve generaciones y 271 años, engendró hijos que elevaron por todo lo alto el apellido Bolívar, hasta lograr la libertad de todo un continente.

El capitán ANDREA DE LEDESMA de la familia Bolívar, es la valentía personificada del Libertador, cuando suena la alarma de peligro..!

Son los piratas que eventualmente desembarcan en el puerto de La Guaira, en su avaricia de trasladarse a Caracas por el viejo camino de Los Españoles… La alarma pronto llega a la capital, cuando las campanas de la Catedral anuncian el ataque de los forajidos… Temerosos del eventual ataque pirata, los habitantes toman sus pertenencias y parten hacia La Victoria… Pronto la ruidosa ciudad se convierte en una ciudad de calles desoladas, cuando de pronto, un jinete a todo galope transita hacia La Pastora… Es el Capitán Ledesma que con una lanza en la mano, se dirige a todo galope a enfrentar a los piratas… Mientras la población y las autoridades huían despavoridos por la llegada de los bandoleros, Ledesma cabalga con su lanza al mejor estilo de los caballeros medioevales a enfrentar a los piratas… va sólo… sin miedo… y sin importar ser despedazado por los furibundos filibusteros..! Tal fue el gesto de valentía de este “Bolívar”, que los propios piratas luego de asesinarlo, lo cargaron en hombros y le dieron cristiana sepultura, con todos los honores que merecía un hombre de valor increíble..!

Se dice, que Cervantes se inspiró en esta historia narrada por los navegantes aventureros, para escribir el inmortal Don Quijote de la Mancha

LUIS BOLIVAR, de la cuarta generación de los “Bolívar” en América, siguiendo el linaje de blancos criollos, se casó con Doña María de Martínez Villegas y Ladrón de Guevara, lo cual le permite ocupar importantes cargos públicos: Alcalde de Caracas, Corregidor y Justicia Mayor de los Valles de Aragua… Luis Bolívar se destaca como un exitoso empresario, aumentando aún más la inmensa fortuna de los “Bolívar”, para convertirse en un personaje muy apreciado en política.

Su habilidad en los negocios lo obliga a emprende una lucha frontal contra la piratería que atacaba incesantemente las propiedades de la familia “Bolívar”: almacenes, residencias, haciendas, y toneladas de productos agrícolas para exportación… Para proteger su inmensa fortuna, planifica, organiza y financia con su propio peculio la construcción del castillo de La Guaria, como una imponente edificación que vigilaba el puerto desde las alturas del Ávila.

El Castillo fue la solución contra el asedios de piratas que azotaban las colonias españolas: ingleses, franceses y holandeses, principalmente, quienes desembarcaban impunemente, y en un fugaz recorrido de desolación y muerte por el camino colonial, asaltaban la ciudad de Caracas para continuar sus fechorías, obligando a sus habitantes a huir hacia los valles de Aragua. Fue el primero de otras seis fortificaciones que fueron construidas a lo largo del camino para defender a Caracas… Un hecho anecdótico objeto de bromas entre los amigos de Don Luis Bolívar, se debía a que no obstante su obsesiva aversión a los ladrones, se casó con “un ladrón”, es decir, con Martínez Villegas y Ladrón de Guevara, hija de Don Juan de Villegas, fundador de Barquisimeto y quién fuera Capitán General de Venezuela. Fue un feliz matrimonio que consolidó aún más la inmensa fortuna de los Bolívar, y de cuya unión nacerá un personaje emblemático de la gallardía de los “Bolívar”; se trata de Juan Bolívar Martínez y Villegas, abuelo del futuro Libertador, y fundador de Villa de Cura en tierras de su propiedad.

Durante su juventud fue un insigne guerrero valiente y soldado incansable, pero en su vejez, volcó su atención al fervor religioso e insigne creyente católico… Conciente del antagonismo de ser el guerrero y el católico a la vez, se inmoló, no en vida sino en la muerte..! y dando un ejemplo de valentía, humildad y abnegación a su fe cristiana, ordenó su testamento para que se le enterrase justo a la entrada del Convento de la Concepción, para que en ese sitio de paso obligado de miles de personas, pisara todo el mundo las cenizas del pecador, y su alma nunca pudiera descansar en paz..! Su voluntad fue cumplida religiosamente, y allí quedaron sus cenizas a perpetuidad, bajo los pies de las generaciones, en el olvido y en la gloria de su voluntaria humillación, como un ejemplo de lo que significa el temperamento tenaz e infranqueable de un “Bolívar”.

El último de la generación de los “Bolívar”, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, experimentó su primera experiencia con los piratas, cuando apenas contaba 15 años de edad… Fue toda una ventura por mar que comenzó el 19 de enero de 1799, cuando el joven Bolívar viaja a España a bordo del buque San Ildefonso con escala en Cuba… Durante la travesía todo parecía marchar bien, hasta que en el horizonte, desde la vela mayor, el marinero avista barcos piratas con su insigne bandera negra que tanto identificó al célebre Tirano Aguirre… Son barcos Corsarios protegidos por la monarquía inglesa, que asaltaban, robaban y asesinaban impunemente en nombre de Inglaterra; y en especial si se trataban de barcos con bandera española… De inmediato, su capitán José Borjas ordena izar velas rumbo al Golfo de México para evadir el ataque pirata.

Curiosamente, la independencia de las naciones americanas fue un duro golpe para la piratería, ya que cesaban los barcos que viajaban a Europa llevando los fabulosos tesoros… Ahora los barcos comerciales pasaron a ser presa de los piratas que buscaban desesperadamente nuevas víctimas

Durante la gesta independentista, algunos piratas se aliaron a las tropas revolucionarias, convirtiéndose en un apoyo estratégico e invalorable en el transporte de tropas y suministros, para combatir los ejércitos enemigos que se transportaban por mar para reforzar las tropas realistas en tierra, y para romper el bloqueo marítimo que España impuso a las naciones rebeldes que luchaban por su independencia… Era además un apoyo que resultaba económico para el ejército libertador, ya que no había que sufragar los altos costos de una flota de guerra, puesto que los piratas continuaban en sus fechorías, pero con respaldo político.

“La marina llama toda mi atención, y es objeto de mis frecuentes meditaciones, de qué arbitrios deberé servirme para proporcionar a vuestra excelencia los caudales necesarios para la adquisición de buques mayores y lanchas cañoneras”
Simón Bolívar

Este escrito es parte de una comunicación que Bolívar le dirige al Almirante Luis Brion desde San Cristóbal el 13 de abril de 1820, en su condición de ser el primer Almirante de la Gran Colombia y Capitán General del Ejército Libertador… Luis Brion ya era un próspero comerciante de Curazao, desde aquellos tiempos en que cae la Primera República, y el joven Simón Bolívar encuentra en esa hospitalaria isla al Dr. Mordechay Ricardo, un adinerado comerciante y abogado muy apreciado por el gobierno inglés de Curazao, posición ventajosa que le permite brindar a poyo y protección para él y a sus hermanas, tomando en cuenta la cercanía de la isla a las costas venezolanas, y la determinación del realista Monteverde por acabar con la subversión patriota que se había gestado en Venezuela.

La posición estratégica de la isla de Curazao frente a las costas venezolanas, su ubicación en la ruta obligada de tráfico marítimo por el Caribe y su protección por parte de Inglaterra que favorecía la piratería, permitió que hombres como Luis Brion se sumaran a la actividad de corsarios y filibusteros que asaltaban los barcos españoles que se cruzaban a su travesía, y que transportaban las riquezas americanas… Así se ganaba la vida el curazoleño Luis Brion, organizando emboscadas para asaltar a los barcos españoles en nombre de los ingleses… Su experiencia naval la pone a disposición de la causa independentista desde 1813; y al año siguiente es nacionalizado venezolano, cuando Bolívar le da el grado de Capitán de Fragata, y en 1815 el de Capitán de Navío.

En 1815 cuando los movimientos revolucionarios habían sufrido ya dos derrotas en Venezuela, Luis Brion visitó a Bolívar en Jamaica para ofrecer sus servicios como hombre de mar, capaz de organizar una flota de piratas, que convertidos en corsario, trabajarían a favor de la revolución bolivariana.

Entusiasmados con la nueva perspectiva de una revolución que ahora se extendía hacia el mar, donde el dominio español era devastador, Bolívar y Brion se trasladan a la isla de Haití, donde la piratería había encontrado refugio para sus fechorías, con su centro de operaciones en la cercana isla La Tortuga, antigua isla La Española.

En Los Cayos de San Luis, Brion organiza una flota de piratas que en su mayoría había luchado en Cartagena de India, entre los cuales se encuentra en francés Luis Aury, hombre sagaz y de un gran liderazgo entre los filibusteros, que, en calidad de mercenario, se sumaba a la causa libertadora, aun cuando manifestaba su animosidad a la autoridad de Bolívar por sus aires de patriotismo, que contrastaba con el materialismo de los piratas… Bolívar tuvo que superar, no sólo la obtención de recursos para organizar la tropa invasora, sino las deserciones dentro de sus propias filas, aupadas por Bermúdez y el pirata Aury, quienes conspiraban contra su autoridad acusándolo de traidor, cobarde y negligente… Finalmente la intervención del Presidente de Haití, Alexander Petión, y el liderazgo de Luis Brion sobre los corsarios, superaron la crisis que amenazaba el fracaso de la operación libertadora.

Bolívar requirió apenas tres meses para reorganizar un ejército libertador; y el 31 de marzo de 1816, las naves dejaron las aguas de Santo Domingo e izaron velas rumbo en dirección a Venezuela

Es así como el Libertador al mando de una efímera flota revolucionaria compuesta de un bergantín y seis goletas, integradas en su mayoría por piratas, filibusteros y unos 250 soldados bajo el mando de los oficiales: Mariño, Anzoátegui, Soublette, Piar, Bermúdez, Mac Gregor, Briceño, Francisco Zea y Pedro León, se hicieron a la mar con Luis Brion en calidad de almirante de la armada… Ya en tierra se tenía información de los planes de Bolívar y la conspiración para invadir a Venezuela desde Margarita… y en esa espera de frenar los planes del Libertador, llega el 2 de mayo de 1816:

Ese día la goleta “General Bolívar”, comandanta de la expedición donde viajaba Simón Bolívar y el Almirante Luis Brion, libra el famoso combate naval a la altura de los islotes de Los Frailes frente a la isla de Margarita y la famosa playa El Tirano

Que Bolívar sintiera desprecio por la muerte, es un hecho indiscutible que se sucedió en innumerables batallas y de lo cual sus hombres fueron testigos..!

Ante el peligro inminente de un choque naval con un enemigo armado hasta los dientes, Bolívar dará muestras de esa frialdad propio del suicida que, en batalla, actúa sin ver las consecuencias… Actitud irreverente ante el peligro, que no era producto del temor ni a la locura, sino de una clarísima expresión de valor demostrado como pocos hombres en la historia… Era un estilo muy particular que le hacía ganar el respeto de sus hombres, y que además les era familiar a los filibusteros, puesto que recordaba a los insignes piratas, quienes sin importar las consecuencias se arrojaban ante su objetivo… Ya lo advertía su edecán Francisco O´Leary, cuando comparaba el método del Libertador en comparación al Código Militar Español utilizado en el momento… Decía O´Leary:

“El código militar español fue adoptado con muy pocas variantes por su oficialidad; pero como Bolívar tenía al ejército en movimiento constante, no había tiempo para entregarse a los ejercicios disciplinarios. No se observaban reglas uniformes y cada comandante de batallón ejercitaba su cuerpo conforme al método que mejor le parecía”

Ese histórico día en las proximidades de la isla de Margarita, y al mejor estilo de los piratas, Bolívar suspendido de una cuerda, se balanceaba hacia la embarcación enemiga que no cesaba de disparar sus poderosos cañones… No obstante la superioridad de artillería que disparaban incesantemente sus mortales balas de hierro, Luis Brion dirige su nave para evitar el certero disparo, y luego para colocarse a un lado para abordar la nave enemiga.

Bolívar y Brion hacían una pareja de singular comportamiento ante la lucha y ante el peligro, que recordaba los célebres asaltos piratas

El ruido ensordecedor de la pólvora y el crujir metálico de las espadas, animaba a la oficialidad patriótica que seguía ciegamente las órdenes del Libertador y su almirante, en un sangriento combate cuerpo a cuerpo y hombre a hombre, donde la habilidad del espadachín y el certero disparo de las pistolas, hacían la diferencia que se inclinaba a favor de los revolucionarios… Mientras la batalla se desarrollaba en cubierta, en el camarote, la caraqueña Josefina Machado, la amante del Libertador, esperaba valientemente el desarrollo de la batalla… Pepita Machado, como la llamaban sus amigos, era una aguerrida mujer que estuvo al lado de Bolívar en todos los momentos difíciles… y en esta ocasión con motivo de la invasión a Venezuela, detuvo la flota hasta que pudo reunirse con su amante cuando Bolívar envió por ella.

Fue una escena que con seguridad inspiraría una estupenda película cinematográfica..!

Brion casi pierde la vida cuando es gravemente herido, mientras Bolívar hacía gala de su agilidad y destreza con la espada para enfrentar más de un enemigo a la vez, quienes hacían lo imposible por acabar con el líder de la revolución… Fue un duro combate que se extendió por más de tres horas, donde murieron patriotas y numerosos españoles, entre ellos el propio comandante del “Intrépido”, Don Rafael Iglesias, y el abordaje y captura de la goleta “Rita” que, aunque intentó huir, fue apresada a la altura de la isla la Blanquilla.

Este abordaje al mejor estilo de los piratas no era el primero que hacía el Libertador

…ya lo había hecho antes cuando perseguía al italiano José Bianchi, afamado pirata prestado a la revolución bolivariana, quien navegando a Margarita, huía con el botín de 24 cajas contentivas de vajillas de plata, oro y piedras preciosas que pertenecían a la Catedral de Caracas, y que fueron tomadas por Bolívar para evitar que cayeran en manos del temible Boves… Al conocer la noticia, Bolívar y Mariño se embarcaron para perseguir al pirata, quien debía proteger los valiosos tesoros que serían dispuestos para financiar la revolución, pero que en su avaricia, intentó robar el botín.

Pero este intento de invadir a Venezuela fracasará en las costas de Ocumare, donde quedarán esparcidos los pertrechos de la revolución que partió de Haití: 6.000 fusiles, municiones, víveres, barriles de pólvora y hasta una imprenta completa

Ante el rotundo fracaso, Bolívar y su amante, Pepita Machado, huyen de isla en isla buscando sobrevivir a la derrota sufrida, cuando sus oficiales lo acusaban del fracaso de la invasión. A bordo del “Indio Libre” capitaneado por Brion, deben pescar para sobrevivir, recoger agua de lluvia para saciar la sed, mantenerse alerta del patrullaje español que rondaba el Caribe, y buscar una salida a la crisis y la humillación, por no haber logrado los planes que se habían propuesto en Haití.

Simón Bolívar, el Libertador, el héroe de la independencia, ahora se mueve como un pirata más, en busca de víveres para sobrevivir en la miseria y la adversidad de no contar con alimentos ni agua… En sus planes inmediatos está dirigirse a la isla de San Thomas para deja a Pepita junto a su madre, y algunas mujeres, niños y ancianos, que embarcaron desesperadamente en Ocumare, huyendo de la crueldad realista.

La noche del 5 de agosto, sorpresivamente, la goleta “Indio Libre” encalla en las costas de la isla caribeña de Vieques, cercana a Puerto Rico

Como vándalos que huyen de la justicia, Bolívar y sus hombres aprovechan la oscuridad para aventurarse en tierra, para recorrer esa isla llamada por los ingleses Isla Cangrejo… Son como náufragos harapientos, hambrientos y exhaustos por la dura travesía, y más para Bolívar que mareaba por el vaivén de la embarcación.

Era la reminiscencia de una expedición libertadora que, a penas cinco meses atrás, había partido desde Haití con la algarabía de un pueblo inspirado por su presidente Alexander Petión

En aquella pequeña isla, de unos 33 Km., apenas vivía un hombre, el mercader Juan Roselló… A las ocho de la noche, según su mismo testimonio, la “partida de insurgentes” como los describió, interrumpió en su casa, situada a una milla de la playa. En su relato el isleño cuenta:

“Le mataron cuatro bueyes, todas las gallinas, le robaron dos barriles de sal, uno y medio de harina, el baúl con ropa y papeles que contenía, con 186 pesos metálicos, unos pocos del que da el parte y el resto lo tenía guardado de particulares. También un esclavo de su propiedad, hachas y demás instrumentos del trabajo; una carabina, un par de pistolas; con cuanto contenía la casa…”

Según la versión de los hechos, los bandoleros estuvieron cinco días en Vieques, y es el único documento existente en el Archivo General de Puerto Rico sobre la visita, el cual dice:

“Según noticias de varios sujetos de la isla con quienes se entendieron… a bordo del referido bergantín venía el Bolívar mentado de la Costa Firme…”

Muy cerca está Puerto Rico, con un numeroso contingente militar dispuesto a frenar cualquier intento independentista en Venezuela

En la desesperación de encontrarse a la deriva sin un destino cierto y con la nave encallada, aparece en el horizonte un velero español, que de inmediato atiende la llamada de auxilio… Apenas se acercó la inocente embarcación, Bolívar asaltó la nave como lo haría un pirata dispuesto a tomar el botín: Las mujeres izaban sus pañuelos en señal de auxilio, mientras los hombres armados se ocultaban en cubierta. Cuando el velero estuvo cerca, dejó caer un bote para trasladar a su Capitán, quien fue apresado a penas subió a bordo… Con el Capitán como rehén, la tripulación del “Indio Libre” abordó el velero para someter al resto de la tripulación… Con la ayuda del velero, Luis Brion liberó la nave encallada; se tomaron las provisiones necesarias para volver a Venezuela, y Bolívar negoció con el Capitán su vida y las de su tripulación, a cambio de que Pepita y su madre, junto a los demás pasajeros, fueran llevadas a San Thomas.

Se dice que el Capitán español juró por su vida que así lo haría: Pepita y Bolívar se despidieron con un beso apasionado; y ambas embarcaciones se perdieron en el horizonte

De regreso después de treinta y tres días de navegación, el “Indio Libre” llega al puerto de Güiria… Pero lo peor estaba por comenzar..! A su llegada, José Bermúdez y Santiago Mariño, oficiales de la expedición, no solamente desconocen la autoridad de Bolívar, sino que lo acusan del fracaso de Ocumare, al momento en que ambos desenfundan sus espadas para darle muerte… Bolívar como hábil espadachín se defiende con su espada, al momento que Luis Brion junto a su tripulación acuden en su ayuda para llevarlo nuevamente a la goleta, que iza vela de regreso a Haití.

En el futuro de la independencia, los piratas convertidos en corsarios de la revolución, serán un factor determinante en la lucha contra España; y Luis Brion, el líder indiscutible que condujo a estos hombres de mar al servicio de la causa bolivariana. En justicia a su extraordinaria labor y las experiencias que ambos compartieron, Simón Bolívar dejó estas palabras, cuando en 1821 supo de la muerte de Brion:

“El almirante Luis Brion tiene un altar de gratitud en todos los corazones colombianos”

Ciertamente, el curazoleño Luis Brion organizó la flota libertadora que condujo las tropas patriotas por el Orinoco, y con sus flecheras, enfrentó la naves enemigas que patrullaban el puerto de Angostura… Su tripulación, mayoritariamente de filibusteros y marineros de aguerridos piratas, fue la infranqueable fuerza humana que necesitó el Libertador para lograr la consolidación de la Gran Colombia… Si bien es cierto que Bermúdez fue un gran colaborador, nunca tuvo los valores revolucionarios, ni la inteligencia, ni la lealtad, ni la fidelidad que tuvo Brion hacia el Libertador.

Brion es la mejor demostración de lo que significó la piratería en los albores de la independencia.

Agustín Codazzi, célebre cartógrafo de los primeros Mapas de Venezuela y Colombia, se enroló en el ejército de Simón Bolívar gracias la piratería.

De origen italiano, en 1810 y a la edad de 17 años, Codazzi renuncia a la Universidad de Bolonia donde cursaría estudios de Derecho, para alistarse en uno de los cuerpos militares que se formaban para combatir a los ejércitos de Napoleón Bonaparte… Después de la batalla de Waterloo en junio 1815 y del derrumbe del imperio napoleónico, Codazzi se dirige hacia Constantinopla donde se encuentra con un amigo suyo, el capitán Constante Ferrari. Juntos emprenden un viaje de aventuras por el norte de Europa. En Ámsterdam, enterados del llamado que hacía Bolívar para reclutar mercenarios de la revolución, se embarcan rumbo a los Estados Unidos.

En la ciudad de Baltimore Codazzi es contratado por el contralmirante de la Armada venezolana, Agustín Gustavo Villeret, designado por el Libertador para reclutar mercenarios para la revolución. Codazzi y Ferrari se alistaron en la expedición a bordo del América Libre, un buque de guerra con 22 cañones, contratado por el almirante Luis Brion, para reforzar la toma de la isla Amelia, en los planes de Simón Bolívar de lograr la independencia de Florida, y bloquear el apoyo de los Estados Unidos a los realistas en Venezuela.

El 25 de julio de 1817, un ejército libertador de más de doscientos patriotas venezolanos, ocupó la isla Amelia en la Costa Atlántica de los Estados Unidos, que estaba en poder de España, para proclamar la República de Florida

El nuevo gobierno de la República Independiente de la Florida del Este, a cargo del patriota escocés Gregorio Mac Gregor, designó a Fernandina como su puerto principal y como capital provisional de la República Bolivariana que se estrenaba en Norteamérica. Ante este feliz acontecimiento, Simón Bolívar le remitió a Lino de Clemente, enviado especial del Libertador ante el gobierno de los Estados Unidos, instrucciones precisas para gestionar todos los asuntos diplomáticos de la nueva República y su reconocimiento como nación independiente.

Agustín Codazzi queda bajo las órdenes del capitán Luis Aury, afamado corsario que había enfrentado al Libertador en Haití, pero que ahora, a sus órdenes, fue factor fundamental en la toma de la isla Amelia al bombardear desde el mar el fortín de la bahía. Amelia tenía la fama de ser un lugar concurrido por los filibusteros, donde arribaban para descansar sus correrías asaltando barcos, atacando puertos, robando y asesinando… El presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, James Monroe, aprovechando la presencia de los corsarios Luis Aury y Luis Brion en la toma de la isla Amelia, descalificó a los libertadores de La Florida llamándolos piratas y filibusteros, que habían invadido La Florida para propiciar el contrabando y el ataque pirata a los barcos estadounidenses… En el primer mensaje anual, del 2 de diciembre de 1817, James Monroe hizo referencia a la isla Amelia y a los refugios que habían establecido en ella “gente que no pertenecen a ningún país”, cometiendo graves daños al comercio de los Estados Unidos por “sus escandalosos actos de piratería”, sobre todo por la introducción clandestina de esclavos a los territorios de la Unión; por todo ello, el Presidente anuncia haber dado órdenes de poner fin a este terrible mal y corregir los abusos; para lo cual, al general Mac Gregor se le libró orden de captura, y a finales de 1817, el Congreso autorizó a la armada estadounidense invadir La Florida para devolvérsela a sus aliados los españoles; región que años más tarde fue negociada por cinco millones de dólares… Así lo advirtió el Libertador en carta que escribió a Guillermo White en mayo de 1820:

“La América del Norte, siguiendo su conducta aritmética de negocios, aprovechará la ocasión para hacerse a las Floridas”
Simón Bolívar

Esta vez el estigma del pirata fue la excusa que usaron los Estados Unidos para desconocer la nueva República y justificar su invasión… Es por ello, que tras la ocupación de La Florida por tropas estadounidenses, Aury y Codazzi se dirigen a la isla de la Providencia, donde establecen una base para sus operaciones corsarias que, en 1819, ponen a los servicios de Simón Bolívar.

Por su parte el escocés Mac Gregor continuará bajo las órdenes de Bolívar en su inquebrantable lucha por libertar a Venezuela, y en julio de 1819, es avistados cerca de Cabo Catoche comandando un bergantín, dos goletas y una embarcación menor, que navegaban bajo su mando, tratando de desembarcar en la costa venezolana, pero que fue rechazada por fuerzas realistas y un pueblo confundido, cundo las autoridades alertaban a los pobladores sobre la presencia de los piratas del mar; tal cual le sucedió a Miranda en las dos oportunidades en que intentó desembarcar en Venezuela.

El 13 de enero de 1818 James Monroe comunica al Congreso que el establecimiento de Amelia ha sido destruido y con ella la efímera República de La Florida

A raíz del mensaje presidencial, se desarrolló en el Congreso una discusión sobre la política que debería seguir el gobierno norteamericano con respecto a las repúblicas de América del Sur y sus vínculos con los piratas, que de alguna manera justificó la animosidad de los Estados Unidos hacia la causa de Bolívar… Por todas estas circunstancias, Tomás S. Willimont, procónsul inglés en el Perú, escribe al Conde de Dudley, secretario del Estado Británico en noviembre de 1826:

“La maligna hostilidad de los yanquis hacia el Libertador es tal, que algunos de ellos llevan la animosidad hasta el extremo de lamentar abiertamente que allí donde ha surgido un segundo César no hubiera surgido un segundo Bruto”

La piratería, no obstante sus métodos vandálicos, terminó siendo una actividad que tiene dos caras, según el cristal donde se mire: Para los americanos, Henry John Morgan fue un temible pirata inglés que saqueaba los puertos de Venezuela, Cartagena, Cuba y Panamá; mientras que para Inglaterra, Luis Brion fue un pirata traidor que llevaba muerte y desolación a las colonias inglesas, holandesas y españolas… Hoy Sir Henry John Morgan se encuentra enterrado en la lujosa Catedral de San Pedro en Londres como un héroe de guerra, y el Almirante Luis Brion comparte con Bolívar el Panteón Nacional como prócer de la independencia.

“Necesitamos de la marina para poder hacer la paz con el Perú, que tiene todavía seis buques de guerra, y nosotros ninguno, porque los que teníamos se los entregaron en Guayaquil. En este mes podemos tomar dicha ciudad, pero quedaremos bloqueados, porque la marina es de piratas obstinados en hacernos la guerra para pillarnos las costas, y, por consiguiente, no tendremos la paz si no vienen nuestras fragatas”… Simón Bolívar

El mar fue para Bolívar la gloria de su exaltación de independencia, y el lugar donde su espíritu combativo encontró la paz y el reposo del guerrero, luego de mil aventuras, mil decepciones y un sin fin de satisfacciones. En el mar, Bolívar conoció la aventura, el amor, su último suspiro de vida, y la inmortalidad de la gloria de una revolución que nunca muere… como bien supo resumir el poeta peruano Leguía Martínez:

“Muere donde debía de morir: ante el mar, tumba única de su genio formidable; inmenso como su desconsuelo; agitado como su corazón aireado y tempestuoso; profundo como su desencanto; solitario como su espíritu que ha dejado de batir el vuelo de las gaviotas blancas de la fe, la esperanza y la ilusión; inagotable como el bien que ha derramado por todas partes; eterno como su obra guerrera y política; inmutable como su herencia y como su gloria”

8 comentarios

  1. Me refiero a la Expedición de los cayos que organizo Simon Bolivar con el Almirante Luis Brion en la cual tambien participo para su organización el Capitan de Navio Jaime Brun y Castellar, amigo persinal de Simon Bolivar y juntos Bolivar, Brion y Brun vienen a la Isla de Margarita.

  2. los dibujos me´parecen interesantes y confiables.

  3. Excelente información , nos muestra otra faceta de Bolívar.

  4. No me quedo claro si Bolivar participó directamente en el desembarco de La Florida. Me gustaría conocer mas detalles de la actividad de Bolivar entre 1816 y 1819.
    Gracias.

  5. Cuentas ahora con otro lector de tu RSS. Acabo de suscribrirme y me encantará seguir leyéndote.
    Un saludo

  6. Muy bien narrado… Ese tipo de narrativa hace falta en muchos libros de historia..


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    Esta Sección complementa la Sección “Bolívar un Enigma Americano” donde se presentan artículos referidos a la magia y el misterio que envuelven la Gesta Libertador de Simón Bolívar. Ambas Secciones constituyen un legado del Libertador, que ahora está al alcance del CIBERESPACIO, para profundizar en la BOLIVARIANOLOGÍA, como yo llamo a esa ciencia inédita que nos introduce en el interesante pasado americano, donde ese venezolano de nacionalidad continental llamado Simón Bolívar, fue el redentor de la extintas civilizaciones americanas, para convertirse en un Mesías que nos trajo, no sólo la libertad, el gentilicio y la nacionalidad, sino la Doctrina de una Religión que profesamos todos los nacidos o asimilados a estas prodigiosas tierras americanas: el BOLIVARIANISMO Por: Jorge Mier Hoffman